Y sí, hay muchas cosas en las que debo seguir trabajando y otras en que debo empezar a hacerlo. En buena hora, porque siempre es un buen momento para mejorar, crecer y expandirse.
Fallar no es errar, es descubrir aquello en lo que debes mejorar y darte cuenta que has avanzado.
Buenas!
¿Por qué no puedo ser un humano decente con ideas creativas en horario de oficina? ¿Por qué, justo cuando tengo que irme a la cama, aparecen todas las ideas que necesité durante el día?
El escenario: el lugar donde me permito ser quien no podría en mi día a día; donde soy feliz, donde sano, donde mis ideas toman vida, donde entretengo y donde sublimo más de una pulsión. Amo.
Me gustan los buenos competidores: los que, con su trabajo, me obligan a esforzarme más. Los que solo dan golpes bajos me aburren; son fáciles de evadir.
Hace poco me preguntaron qué cambiaría de mi vida si pudiera, y respondí: nada. Todo, lo bueno y lo malo, me ha enseñado algo y me ha convertido en quien soy hoy. Desaprender no es una opción ahora, y amo lo que todo eso ha hecho en mí ❤️
A Yeison Jiménez siempre le voy a deber haberle confirmado a ese niño que firmaba los cuadernos con su nombre, convencido de que tenía proyección, que no estaba equivocado.
La noticia de la muerte del cantante Yeison Jiménez, junto con la entrevista en “Los hombres sí lloran”, me hace pensar en los últimos momentos tan angustiantes que debieron vivir los tripulantes. Es inevitable sentirse tocado por ello.
A partir de lo anterior, pienso que no importa qué ni cuánto tengas: somos más frágiles y efímeros de lo que imaginamos. Hoy estamos, mañana no sabemos.
Acabo de ver Doce años de esclavitud y no deja de rondarme la cabeza hasta dónde pueden llevarnos nuestros sesgos y el incalculable valor de poder decidir.