Claro que tienes derecho a exigir un amor sincero. Un amor que lo dé todo por ti, que sepa lo que vales, que te enamore cada día al máximo, que sea paciente y que te consienta como nunca. Te mereces un amor como el de nuestros abuelos, de verdad y para toda la vida.
Un buen año no es solamente el que te trae cosas buenas y bonitas, un buen año es también aquel que en medio de las malas situaciones, el dolor y las pruebas, te transforma. Vamos bien, aprendiendo, creciendo, respetando nuestros tiempos y procesos y siendo cada vez más fuertes.