Ya quiero que se acaben las elecciones por múltiples razones, pero la que más pesa es que estoy cansada de ver reflexiones del voto en instagram de personas que no tienen ni puta idea de lo que están hablando.
Para octubre del año pasado casi me muero. Durante meses no hubo un solo día en que no hubiera algún amigo en mi casa, turnándose para cuidarme y recordarme que no estaba sola. It takes a village.
odio la narrativa de “nadie va a venir a salvarte” porque actually! they will. Nos vendieron tanto el cuento del individualismo y de no necesitar a nadie cuando el precepto humano más simple y real es que “it takes a village” y estén seguros que esa village va a venir a salvarnos
Sobraría decirlo, pero hoy no sobra nada: hay gente valiosa, comprometida y legítimamente preocupada en todas las tendencias. El país post segunda vuelta tendrá inmensos retos y ningún grupo puede solucionarlos solos. Ninguno.
No se pueden romper todos los vínculos. Hay país.
En un país lleno de odios no resueltos un “no puedo tener una relación con alguien que no piensa igual que yo” no nos va a llevar a construir sociedad mucho menos país.