Durante siglos los hombres han impuesto a la mujer la lactancia materna, evadiendo ellos esta labor.
Esta practica no es más que un acto machista que convierte a los bebés en violadores de sus madres.
Y forjar mitos alrededor de los cuales construimos nuestra existencia finita y carente de sentido porque somos seres humanos, no robots perfectamente racionales. Sin esos mitos, tropezaríamos frecuentemente en la abulia o el nihilismo.
Si abandonas por un instante la caja y analizas el mundo con perspectiva, todo es absurdo e infantil. Como el amor. El sacrificio. La libertad. El propio sentido de la vida. Por eso no hay que abandonar la caja a menudo. Y recordar que vivir también es danzar poéticamente.