#Política La defensa del presidente @petrogustavo en los EE. UU., pedirá indemnización al Gobierno de Donald Trump, al incluirlo a él y su familia en la lista OFAC sin tener pruebas de vínculos con el narcotráfico.
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Tenemos que los administradores de la Nueva EPS estaban ligados a Germán Vargas y ahora que Audifarma tiene como socio al cuñado de Uribe, que Coosalud tenía a un Santos y así vamos viendo como es el verdadero negocio que hicieron con la salud.
Tan grande y respetado el presidente @petrogustavo en el mundo, q exhiben su imagen, en la final de la liga de campeones de África.
Petrosky líder mundial.
Señor senador y Honorable Parlamentario, Efraín Cepeda:
Dictadura es quitarle el poder al pueblo y concentralo en el que eligió el pueblo, pasando de mandatario a mandante, o le quitó el derecho de elegir al pueblo, porque compró sus votos o, porque se tomó por la fuerza el poder y no dejó elegir, o, porque cambió un articulito, comprando HPs, y se hizo reelegir.
Entienda que hay muchas lecturas de sabios demócratas, muchos insignes dirigentes conservadores del pasado que usted olvidó, que lo enseñaron desde hace tres siglos.
Cuando usted intenta quitar al pueblo su poder, para que ustedes, y sus amigos, que a todos debe conocer el pueblo, decidan por el pueblo, pero desobedeciéndolo, para quitarle sus derechos y tratarlos como cosas, para explotarlos como esclavos, solo para beneficio de los ricos más ricos de Colombia, como se ha hecho desde la ley 50,
es usted el que se comporta como dictador. Le quita la voz al pueblo, su poder de decidir, y el poder constituido por el pueblo: el congreso, termina por quitarle el poder constituyente al pueblo que lo constituyó, eso si es caer en la ilegitimidad, eso si es dictadura, Efraín.
Usted ha oído en el congreso muchas veces, que la voz del pueblo es la voz de Dios. Obedezca entonces la voz de Dios.
Democracia es el poder del pueblo, entiéndalo. Y si los representantes del pueblo lo traicionan, el pueblo tiene el derecho de revocarlos.
Este es el video que la Comisión de Regulación de Televisión le censuró al presidente @petrogustavo. ¿La razón? Apoya el SÍ en la Consulta Popular.
REPUBLIQUENLO HASTA EL CANSANCIO. Que todo el país lo vea.
#CensuraEsDictadura#SíALaConsulta
Y el amigo @Camilo_rpog desenmascara nuevamente a la impresentable de @CathyJuvinao ya sabemos porque la representan el hijo de Jorge 40 y Lina Garrido de Cambio Radical. Vean 👇🏻
Gracias inmensas a Gladys Gutiérrez Upeguy, abogada penalista, honesta y valerosa, quien me asiste en defensa de los jueces de Barranquilla que quieren reformar la constitución para abolir la libertad de prensa vendiendo tutela.
Los criminales son criminales y así hay que llamarlos. A los jueces que los encubren los combatiremos y los derrotaremos.
RESPUESTAS AL EXPRESIDENTE ÁLVARO URIBE:
El expresidente Álvaro Uribe Vélez ha decidido trasladar la controversia judicial a la opinión pública, a través de una larga alocución hecha en redes sociales. Dado que lanza afirmaciones calumniosas e injuriosas en mi contra, me veo en la necesidad de responder para controvertir algunas de sus más significativas falacias.
Lo primero es decir que a pesar de su relación vergonzosa con los clanes familiares de los Villegas Uribe y de los Gallón Henao, a Álvaro Uribe no le queda otra solución que reconocer que él y su hermano Santiago eran patriarcas en San Roque, Antioquia, cuando surgió el grupo paramilitar que terminó siendo el Bloque Metro y la Convivir El Cóndor. Tanto con los hermanos Gallón Henao como con los hermanos Villegas Uribe la relación de los Uribe Vélez es incontrovertible.
Los Gallón son un clan de narcotraficantes y paramilitares con los cuales los Uribe tuvieron relación de amistad y comercial. Los Villegas Uribe también se convirtieron en un clan en el que Luis Alberto Villegas terminó siendo líder paramilitar y narcotraficante. Álvaro Uribe ha reconocido esa relación a medias y con vergüenza.
En tono quejumbroso Uribe admite que la justicia no le cree. Lo único que eso demuestra es que la investigación penal ha ido descubriendo una por una las mentiras y falsificaciones que han construido junto a sus intermediarios como Diego Cadena y Wilser Molina, verdaderos fabricantes de falsos testimonios que han sido encomendados y determinados por el expresidente.
Uribe también se queja de que los sobornos económicos -no sólo ofrecidos, sino entregados- por él abogangster no han sido validados como ayuda humanitaria. Pero cuando fueron entregados al paramilitar Carlos Enrique Vélez, por ejemplo, negó tener conocimiento de ellos y ha buscado culpar a Cadena por eso sobornos, y lavarse las manos diciendo que a él nunca se le informó la entrega de esos dineros ofrecidos a cambio de testimonios falsos en mi contra.
En realidad, la furia que suscitan mis gestiones para proteger la vida de Monsalve parecen provenir del hecho de que se ha impedido que se le asesine.
Quien ha propiciado un desfile de narcotraficantes y paramilitares ante la justicia -muchos de ellos asociados al Bloque Metro o a la llamada Oficina de Envigado- como testigos favorables a las mentiras en mi contra, ha sido el expresidente Álvaro Uribe. Él ha fungido como líder de un gigantesco aparato del falso testimonio.
A todas estas falsificaciones de la realidad, el expresidente Uribe agregó una que parece provenir de una comedia barata: la acusación de que en la audiencia de ayer, yo le habría hecho una “seña numérica”
a Deyanira Gómez para indicarle el número de reuniones que ella y yo sostuvimos. Una mentira pueril. En mi testimonio, que fue público, mencioné que Deyanira y yo sostuvimos tres reuniones.
Desde la lógica truculenta que ha animado su ejercicio público eso es lo que le va quedando. Maniobras torpes, cierto, pero comprensibles: cuando se tiene una mala defensa no queda otra salida que ensayar mentiras burdas.
El senador @AlexFlorezH denuncia que los partidos mayoritarios de derecha disolvieron el quórum para no votar la iniciativa de reducir el número de peajes en Colombia.
Los políticos tradicionales votan en favor de los intereses privados que los financian.
La desesperada y tramposa búsqueda de la prescripción judicial que reemplaza la defensa trasparente de la inocencia: esa es la estrategia de impunidad del expresidente Álvaro Uribe.
MAGISTRADOS SIN GRANDEZA.*
Por MAURICIO ALBARRACÍN
La principal crisis de la justicia no es económica ni de congestión. Es ante todo una crisis moral. Los magistrados de las altas cortes no son intelectuales públicos, ni profesores reconocidos, ni siquiera litigantes relevantes. Estos magistrados se conocen más por una pelea con la policía, un crucero por el caribe, por el “yo te nombro, tu me nombras”, por un carrusel de pensiones o por los puestos de sus familiares en la Procuraduría. Qué lejos están los tiempos de las magistraturas de Eduardo Zuleta Ángel, Ricardo Hinestrosa Daza, Alfonso Reyes Echandía, Manuel Gaona Cruz, Ciro Angarita Barón o Carlos Gaviria. Ya no tenemos una “Corte de Oro”. Ni si quiera alcanzamos a una de bronce.*
Los magistrados ya no son memorables ni respetables. Los profesores y estudiantes de derecho con dificultad los recordamos, y cuando lo hacemos es para indignarnos por el escándalo de cada día. Sin duda tenemos magistrados probos, diligentes, estudiosos y dedicados, pero son una minoría que es opacada por magistrados sin grandeza.
La mediocridad, la vanidad y la ambición se tomaron nuestras cortes. Los magistrados no escriben sus sentencias. Sus plumas son débiles y sus voces inseguras. No tienen interés por la escritura como acto de pensamiento y como expresión de juzgamiento. Tampoco escriben libros ni dan conferencias que cambien el rumbo del derecho. Dudo que lean los expedientes completos y que estudien nuevas teorías para resolver los casos. Invito a los lectores a que tomen cualquier sentencia y examinen el número de páginas, la sintaxis, el uso del “copiar/pegar”, el lenguaje y el texto en su integralidad y se darán cuenta de la mala factura de esa escritura. Los magistrados no escriben, sólo cobran. Son una especie de burócratas bien pagados siempre listos a pelear por sus privilegios, inmunidades y pensiones.
Los magistrados acumulan millas. Son viajeros oportunistas que salen corriendo ante cualquier invitación de un organismo internacional, gobierno extranjero o universidad. El tiempo de juzgar no se puede interrumpir porque honorables viajeros deciden hacer turismo judicial. Nuestros magistrados deberían ser personas viajadas, es decir, aquellos que antes de asumir la noble tarea de juzgar tuvieron vidas interesantes, viajes académicos impredecibles, locuras juveniles en tierras lejanas.
El comportamiento cotidiano en las altas cortes nos deja la impresión de que los magistrados desprecian el intelecto y los hechos. No son buenos haciendo teoría ni analizando casos. Un gran magistrado es aquel que es hábil en la biblioteca y observador como Sherlock Holmes.
Nuestra justicia tiene una quiebra moral que reside en sus magistrados. Ésos que hacen lobby para llegar al puesto, que luego ostentan un cargo para ganar poder político y terminan saliendo de las cortes a hacerse litigantes ricos. Con su comportamiento indigno le han quitado la majestad a la justicia y son fuente de mal ejemplo para los jóvenes.
Nuestras cortes requieren con urgencia más escrutinio político, académico y ciudadano. Ninguna reforma a la justicia podrá derogar la mediocridad de las altas cortes. Los magistrados tienen en sus manos seguir destruyendo la justicia o corregir el camino y asumir con humildad y trabajo duro la tarea de juzgar. Por nuestra parte, los ciudadanos tenemos que ser los perros guardianes de las Cortes porque en ese Palacio de la Calle 12 con carrera séptima se deciden nuestras vidas, nuestros derechos y nuestro futuro.
ROTALO para que todos y todas conozcan donde esta el peligro de nuestro país.
*La paranoia blanda del golpe duro*
Por Julio César Londoño
El Espectador
14/09/2024
El presidente sigue denunciando el «golpe blando» que se trama contra el Gobierno, pero sus críticos piensan que delira, que está equivocado. Yo también: no es un golpe blando, presidente, es un guarapazo. Ni Santos, que enfrentó a un enemigo tan formidable como Álvaro Uribe, ni López Pumarejo, que sufrió el poder y el fanatismo de Laureano Gómez, soportaron nunca una andanada de ataques y una coalición enemiga tan extraordinaria como la que enfrenta Gustavo Petro: casi todos los partidos (incluido el Verde), el grueso de la gran prensa, un fiscal rabioso, el Congreso, los banqueros, los empresarios y las EPS no dejan pasar un día sin criticar las medidas del gobierno con una incansable artillería de argumentos agudos y falacias chapuceras.
Sus amigos también lo critican. Que sus trinos son muy agresivos, dicen. Home, el trino es agresivo por definición. Trinar con mesura, decir por ejemplo que «algunas periodistas son en realidad muñecas de una mafia un tris infame» no es un trino, es un huevo-sin-sal. Si el presidente amaneciera delicado y trinara que «solo algunos empresarios colombianos son miserables» hasta María Jimena Duzán pensaría que está drogado.
La realidad es que muy pocos empresarios (los Carvajal, Maurice Armitage de Sidoc o Ricardo Mejía de Seguros Bame) son generosos.
El estilo del presidente toma la forma del auditorio que lo contiene: es gaitanista en la plaza pública, tecnócrata en las asambleas de los empresarios y reduccionista y camorrero en X. Petro dice lo que tiene que decir en el lenguaje que el momento exige.
Al principio, el presidente fue tierno, quiso conciliar y formó un gabinete de unidad nacional hasta diciembre de 2022, cuando Cecilia López, Antonio Ocampo y Alejandro Gaviria lo apuñalaron en las gradas del Capitolio. Cinco minutos después, Gaviria salió a medios: «Se los dije, es imposible trabajar con Petro».
Las Cortes también hacen parte de la gran minga del establecimiento contra el Gobierno. La única reforma que el Gobierno del Cambio había logrado concretar, la primera reforma tributaria progresiva en la historia del país, está siendo mutilada brutalmente en la Corte Constitucional. Por medio de una sentencia exótica, el alto tribunal declaró inconstitucional el cobro de impuestos a las regalías de las empresas extractivas. Seis billones de pesos irán de las arcas del Estado a los bolsillos de los pobres viejecitos de las multinacionales mineras. Para subrayar esta filantropía inversa, la Corte incuba otro huevo de serpiente: el impuesto a los patrimonios superiores a los tres mil millones de pesos también será declarado inconstitucional. Cuando el presidente rezonga contra la magnanimidad de la Corte, la gran prensa, la oposición y hasta los descamisados lo tildan de dictador y de torpedear el equilibrio de poderes.
Cierro con el comentario de uno de los mejores constitucionalistas de América. «Por ahora, destaquemos que si declara inconstitucional este impuesto [el de los patrimonios de tres mil millones] la Corte acabaría de mutilar la reforma tributaria (…) una medida redistributiva recomendada no solo por grandes economistas como Stiglitz o Piketty sino, incluso, por la reciente declaración ministerial del G-20 sobre cooperación tributaria. Pasaríamos así de la vieja Corte, que protegía a los más vulnerables y defendía el Estado social de derecho, a la época Lochner de la nueva Corte: un tribunal que sobreprotege las libertades económicas y la propiedad en desmedro de la garantía de los derechos sociales, con lo cual termina favoreciendo a los ricos y poderosos y minando los esfuerzos de justicia social». (¿Se está “Lochnerizando” la Corte Constitucional? Rodrigo Uprimny, El Espectador, 25 de agosto de 2024).
Negacionistas del cambio climático.
Por eso no saben que es reemplazar un metro subterraneo por uno elevado, o depredar la sabana ds Bogotá, o pensar que el agua sale de otra cuencas hidrográficas para urbanizar la propia, o dejar una ciudad de 8 millones sin agua potable pero seguir proponiendo más urbanización, o reemplazar una universidad por una avenida, o pavimentar humedales, o permitir que una ciudad sea manejada por la especulación inmobiliaria y no por la protección de la vida. En fin, la negación del siglo XXI.