Si este agresor sexual fuese un migrante, la derecha, la extrema derecha y los racistas de este país hubiesen puesto el grito en el cielo.
Pero resulta que es blanco, español, católico, el de la pulserita en la muñeca, el de la bandera en el balcón, el de los toros, el del carajillo, el del puro, el de “arriba España”, el de Pedro Sánchez HDP, el de “con Franco se vivía mejor”.
Y claro, la derecha, la extrema derecha y los racistas andan callados.