Mi generación no está viviendo, está sobreviviendo. Estamos desempleados o mal pagados, y cada vez es más difícil permitirnos una casa, tener hijos o casarnos.
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo o con amar lo que haces.
A veces, si no encajas, no caes bien, o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando das lo mejor de ti.
Que horrible cuando se hacen las 7 de la tarde de un domingo, te das cuenta que no descansaste una mierda, no te pusiste al día con la casa y tenés que empezar a preparar las cosas para mañana. Pero bueno DALE BOOOOO