Madurar es aceptar que yo también fui la mala de algunas historias, que también hice daño a gente que me quería y que no siempre tome las mejores decisiones.
Qué curioso que a veces te sientes completamente estancado sin haber avanzado nada… y llega alguien de fuera y te dice que te admira, que ve todo lo que has crecido. La mente te puede jugar muy malas pasadas y no siempre estás tan perdido como te parece.