Hablando un poco de Ariel al momento de interpretar, se metía demasiado en las canciones y entregaba todo al momento de cantarlas.
Su habilidad con el requinto, su emoción al momento de cantar y su esencia en general hacían que verlo al tocar una canción te dejara con escalofríos de lo impresionado que quedabas.
Muchas personas señalan que, cuando Ariel se subía al escenario y agarraba su guitarra, era como si la guitarra y Ariel se fusionaran, transmitiendo algo inexplicable. Ver a Ariel Camacho en persona era una experiencia única.