Y cuando me pregunten cuál ha sido el papel más importante en mi vida, diré que ser tu mamá. Porque cuando mi mundo se caía a pedazos, yo seguí de pie solo por ti. ❤️🩹
No es momento para recordar cosas malas pero hoy hace un año donde cada lagrimas se convirtieron en alegria para mi hija y para mi 🥹 tanto le pedi a Dios y el cumplio como siempre🥰❤️🩹
Uno de mis versículos favoritos es Proverbios 3:5–6: “Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas”. Eso suena hermoso hasta que la vida deja de tener sentido. Es fácil confiar en Dios cuando todo va bien, pero es más difícil cuando se cierran puertas, cambian los planes, las oraciones parecen tardar en responderse o la vida da un giro inesperado. Justo ahí es cuando este pasaje cobra más importancia.
No dice que confíes en Dios cuando entiendas todo. Dice que confíes en Él con todo tu corazón y que no te apoyes en tu propia inteligencia. Habrá temporadas en las que no tendrás todas las respuestas y momentos en los que el plan de Dios se vea diferente al que tenías en mente. Dios nunca nos ha pedido que entendamos todo; nos ha pedido que confiemos en Él.
Cada vez que miro hacia atrás en mi vida, veo momentos en los que Dios me estaba guiando, incluso cuando yo no podía verlo. Así que si hoy estás enfrentando incertidumbre, recuerda: Dios ya está delante de ti en la situación que te preocupa, y sigue abriendo camino, incluso si todavía no puedes verlo.
Los tiempos de Dios no solo son perfectos; son justos, sabios y llegan siempre cuando el corazón está listo para agradecer lo que un día pediste con tanta fe.
Te amo, DIOS. Nunca llegas tarde, nunca fallas, nunca me olvidas. Siempre estás ahí, a pesar de todo. Eres fiel y firme; tu mano sostiene todo. En ti, nada perece, todo se multiplica. En ti, espero, y en nadie más. Amarte es un boleto ganador.