Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Primero: reconoce todo lo que los demás hacen por ti, aunque te cueste admitirlo.
Segundo: sé jodidamente agradecido por cada una de las oportunidades que te dan.
La ingratitud es de gente muy pequeña que siempre termina sola y estancada. Punto.
Me quedé callada y fue lo más sabio que hice, no voy a convencer a nadie de quién soy, ni reparar lo que no rompí, ni mucho menos luchar por demostrar mi valor.