Los incendios, peor que nunca.
La sanidad, peor que nunca.
La educación, peor que nunca.
Los trenes, peor que nunca.
Las carreteras, peor que nunca.
La vivienda, peor que nunca.
Eso sí, pagas más impuestos que nunca. Pregúntate a dónde van.
Esta chica se llama Valeria. Nació en Bilbao y el pasado 14 de julio sufrió un accidente de tráfico en Australia que la ha dejado en coma inducido con traumatismo cerebral severo.
Su familia ha denunciado que el Gobierno de Sánchez no les ha ofrecido ni un euro de ayudas y mucho menos pagar el avión medicalizado para que regrese.
¿Lo peor? Se han abierto un ‘GoFundMe’ para poder pagar su ingreso con el que pierden 3.500 dólares al día y pese a haber recaudado más de 100.000, Hacienda les hará pagar miles de euros en impuestos por las donaciones.
Eso sí, dinero para financiar hospitales y carreteras en Marruecos, flotillas, inmigrantes ilegales o acoger cruceros de Cabo Verde con hantavirus nunca falla.
Este Gobierno odia a los españoles.
Ya ha hecho el paripé.
Llegó, las televisiones del régimen ya lo estaban esperando, soltó la parrafada del cambio climático, se hizo la foto y sin hablar ni ver a nadie del pueblo, se fue riéndose.
…Se ríe de todos nosotros!!!
👇👇👇👇👇👇👇👇👇👇
Yo siempre regreso aquí. A esta tierra. A estas viñas. Al lugar donde aprendí a mirar el mundo y donde, mucho antes de entenderlo, eché mis primeras raíces.
La vida me ha cambiado muchas veces. He aprendido a habitar un cuerpo distinto, he despedido partes de mí, he celebrado pequeñas victorias y he descubierto que siempre existe un camino de vuelta.
Porque las raíces no atan.
Las raíces sostienen.
Nos recuerdan quiénes éramos antes de que la vida nos atravesara y nos ayudan a seguir cuando creemos que ya no queda nada.
Han pasado cuatro años desde mi último libro. Cuatro años escribiendo entre hospitales, trenes, hoteles, madrugadas, incertidumbre y esperanza.
Hasta que comprendí que todas esas páginas hablaban de lo mismo: de que, a pesar de todo, seguía siendo aquella niña que corría entre estas viñas.
Por eso hoy, desde el lugar donde empezó mi historia, por fin puedo compartir esta noticia.
Después de cuatro años…
Todavía soy raíz.
Mi nuevo libro llegará el próximo 16 de septiembre y desde hoy ya podéis reservarlo en preventa.
Gracias a @espasaeditorial @espasaespoesia por volver a confiar en mí y por creer en estas palabras. Y gracias, Viviana, por ser la mejor compañera de viaje que este libro podía tener. Ha sido un privilegio recorrer este camino contigo.
Ojalá estas páginas también os acompañen de vuelta a vuestro origen. Allí donde, incluso sin saberlo, comenzó todo.
https://t.co/63Qau0kIKv
Mientras todo un país festeja el título de campeones del mundo, unos padres lloran a su único hijo, de 13 años, fallecido en un trágico accidente durante las celebraciones… Les envío todo mi amor a ellos y a Ciudad Rodrigo. DEP
Fabián Ruiz se cruzaba con su madre en los pasillos del Betis. Ella limpiaba. Él entrenaba. Los dos sabían lo que significaba estar ahí.
Fabián Ruiz Peña nació en Los Palacios y Villafranca, un pueblo de Sevilla de 40.000 habitantes. Sus padres se separaron cuando él era pequeño y su madre, Chari, sacó adelante a tres hijos sola. Cuando el Betis lo fichó para su cantera, el club ofreció a su madre un trabajo fijo como limpiadora en las instalaciones como parte del acuerdo. Chari aceptó. Era un empleo estable, seguro, suficiente.
Lo que nadie calculó fue el momento en que los dos coincidieran en los mismos pasillos. Fabián admitió años después que en aquellos años sentía una mezcla de vergüenza y orgullo al cruzarse con su madre fregando los suelos donde él soñaba con llegar a ser futbolista profesional. Vergüenza de adolescente, la que se pasa. Orgullo de toda la vida.
Chari se graduó en Psicología mientras Fabián subía por las categorías del Betis, llegaba al Napoli, volvía a España con el PSG y se convertía en pieza indiscutible de la selección española. El hombre que España no ha perdido ni un partido en los 49 partidos que ha jugado con la Roja. El mediocentro que marcó el gol que nos metió en semifinales del Mundial.
Ella estudió. Él jugó. Los dos llegaron.
¿Cuántas madres hay detrás de cada futbolista que levanta un trofeo, y cuántas veces las vemos?