Querida @Anahi ,
Tu niña Mía Colucci merecía un abrazo al corazón. Y tú le diste ese abrazo cuando decidiste, valientemente, salir de gira con tus compañeros de RBD y revivir toda aquella magia — volviendo a una etapa tan maravillosa de tu vida, que también fue un lugar de sanación entre 2004 y 2008.
Ahora, tu niña de Mi Delirio también merece ese abrazo.
Tenías apenas 26 años cuando el sueño llamado RBD llegó a su fin. Recordamos tu dolor. Sabemos lo que significaba para ti haber encontrado, finalmente, un espacio seguro dentro de una industria tan difícil y, de repente, sentir que ese suelo desaparecía bajo tus pies.
Y sabemos que aquella etapa no estuvo marcada únicamente por el final de un sueño tan grande.
También hubo desamores, despedidas y otros dolores que, mientras el mundo te veía seguir adelante — en los conciertos, en la televisión, en los eventos, en los comerciales —, tú tenías que cargar mientras seguías trabajando, sonriendo y apareciendo frente a todos.
Y, aun con todo eso, en 2009, aquella niña valiente siguió adelante.
Sola.
Cruzando océanos para cumplir compromisos, subir a escenarios, dar entrevistas y seguir luchando por un sueño que, en aquel momento, dependía casi por completo de ella.
Sabemos que muchas veces tuvo que hacer cosas que no quería porque “formaban parte del contrato”. En aquella época casi nunca vimos caer a esa niña, aunque hoy sabemos que, detrás de cámaras, las cosas eran muy diferentes.
Pero esa niña también tuvo sus momentos.
Y qué bonito es recordarlos.
¿Cómo olvidar ese momento en el que cantabas Hasta Que Llegues Tú junto a los fans? La libertad y la sensualidad con la que te adueñabas del escenario en Mi Delirio. Esa Any juguetona, girando y recorriendo el escenario en Me Hipnotizas. La fuerza de tu voz en No Te Quiero Olvidar. Y esa vulnerabilidad tan tuya en Te Puedo Escuchar…
Cada canción tenía una identidad.
Cada canción tenía un pedacito de ti.
Y aquella era tu historia, contada a tu manera.
Esa niña de Mi Delirio también merece un abrazo.
Mereces volver a ese lugar ahora desde un lugar más armónico, más tranquilo, más seguro — rodeada de toda esa hermosa red de amor y apoyo que has construido a tu alrededor.
Tal vez sea el momento de abrazar también a esa niña.
¿Hacemos un último baile? 🥹❤️