Doctor en Ciencias de la Educación, Investigador, facilitador en Seminarios doctorales, Coordinador estadal de formación Vente Sucre, aspirante a poeta.
Conviene recordar a unos e informar a los más jóvenes que el discurso antipolítico y de rechazo a los partidos tradicionales fue el catalizador principal que colapsó el sistema democrático venezolano en 1998. Durante los años 80 y 90, la opinión pública y los medios de comunicación promovieron una fuerte descalificación hacia la "partidocracia", debilitando las instituciones y abriendo el camino para liderazgos populistas. Quien no conoce su Historia está condenado a cometer los mismos errores. Una cosa es señalar rutas o decisiones que se consideren erradas y otra, muy distinta, descalificar a ultranza y sin pruebas al estamento político.
¡Madre mía! ¿Qué locura es esta?
Por favor, alguien ayude a esta señora, necesita tratamiento urgente.
¿Pero quién se cree esta mujer?
Habla como si ya fuera Jefe de Estado, árbitro, mediador internacional y dueña absoluta de Venezuela al mismo tiempo. 🤦🏼♀️
“Yo dirigiré la negociación.”
“Yo decidiré quién negocia.”
“Yo decidiré quién representa a los venezolanos.”
“Si Delcy negocia con alguien más, no será una negociación real.”
¿Perdón?
¿Desde cuándo una persona sin control institucional, sin Fuerza Armada, sin territorio y sin poder efectivo decide quién puede o no puede sentarse a negociar?
Lo más absurdo es que habla de darle garantías al régimen mientras pretende actuar como si ella fuera la autoridad suprema del país.
La soberbia política es IMPRESIONANTE.
Las negociaciones no las define quien más grita, las define quien tiene poder real y quienes realmente controlan los factores que están sobre la mesa.
El nivel de desconexión con la realidad ya es preocupante. Siguen montados en el unicornio. 🦄
𝐀𝐩𝐥𝐚𝐮𝐝𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐥 𝐀𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐏𝐚𝐧𝐚𝐦á. 𝐀𝐡𝐨𝐫𝐚, ¿𝐜𝐮á𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧 𝐚𝐥 𝐞𝐪𝐮𝐢𝐩𝐨?
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Escuché a @MariaCorinaYA entrevistada por @carlaangola y esto es lo que vi: La hoja de ruta tiene nombre, firma y arquitectura impecable. Solo faltan los negociadores, los plazos, las fechas y que el régimen quiera sentarse. Pero aparte de eso, todo listo.
María Corina Machado lo dejó muy claro en su entrevista con Carla Angola: el Acuerdo de Panamá es un gran logro. Tiene objetivos “muy nítidos”, tiene plazos, tiene hitos, tiene representación legítima del pueblo venezolano. Una obra maestra de la arquitectura democrática. Tiene hasta responsable: ella misma designará al equipo negociador.
¿Y el equipo? Bueno, ahí viene la parte interesante. “Por supuesto que hay personas consideradas con perfiles adecuados”, explicó con la calma de quien sabe exactamente lo que hace. Gente de confianza, con experiencia en negociación, que no pueda ser amenazada ni chantajeada por el régimen. Suena perfecto. El pequeño detalle es que, por ahora, solo los conoce ella.
“𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒕𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒐 𝒆𝒔𝒕é 𝒅𝒆𝒇𝒊𝒏𝒊𝒅𝒐 𝒚 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒖𝒍𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆𝒔, 𝒏𝒐 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒉𝒂𝒄𝒆𝒓 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒑ú𝒃𝒍𝒊𝒄𝒐.” MCM, con total naturalidad
Totalmente comprensible. La discreción es clave en cualquier negociación. Lo que ya no queda tan claro es cuándo empieza ese equipo a funcionar. La respuesta fue tan precisa como reconfortante: “Muchas cosas se van a ir acelerando en la medida que haya alineación de objetivos.” Es decir: pronto, pero cuando toque. El régimen, por su parte, está en una situación “absolutamente insostenible”. Lo saben. La derrota espiritual, electoral y política ya ocurrió. La desarticulación del sistema de represión y del sistema de corrupción está en marcha. Entonces negociar les conviene. Solo falta que alguien se los termine de explicar, porque hasta ahora, según la propia MCM, no ha habido disposición de su lado.
Y hay un nudo que la entrevista rozó sin resolver del todo: Delcy Rodríguez dijo que MCM no puede ser la interlocutora. MCM respondió que no es el régimen quien decide a quién representa el pueblo de Venezuela. Argumento legítimo, políticamente impecable. Y también un callejón sin salida si el régimen simplemente se niega a sentarse. Carla preguntó directamente si la presencia de la administración Trump obliga al régimen a aceptar al interlocutor legítimo. MCM dijo que quien obliga es el pueblo de Venezuela. Hermoso. Y en eso tiene razón.
𝐄𝐃𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎, 𝐄𝐋 28 𝐃𝐄 𝐉𝐔𝐋𝐈𝐎 𝐘 𝐋𝐀 𝐆𝐄𝐍𝐄𝐑𝐎𝐒𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐐𝐔𝐄 𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄 𝐏𝐈𝐃𝐈Ó
Antes de llegar al escándalo Zapatero, hubo un momento en la entrevista que merece detenerse porque es quizás el más sofisticado y el más revelador, de toda la conversación. MCM habló de Edmundo González Urrutia con una devoción que rozó lo lírico. “Un ser humano con un nivel de coraje, de entrega, de generosidad realmente excepcional.” “Le doy gracias a Dios todos los días que haya surgido en un momento donde necesitábamos una persona con condiciones excepcionales.” El custodio del 28 de julio. Intocable. Histórico.
Y luego, en el mismo aliento, dijo algo que merece atención: en la próxima elección presidencial sería bueno que fueran muchos candidatos. No necesariamente a través de una primaria. Que la libre competencia es posible ahora. Que no hay riesgo porque el apoyo al régimen es minúsculo. Que quien quiera participar, que participe.
Pero el momento más audaz de toda la entrevista fue otro. MCM construyó un argumento que, si uno lo escucha rápido, suena a generosidad democrática. Lo que dice es esto: cualquier otro movimiento del mundo en esta situación se pararía firme y diría “aquí no hay más elecciones, ganamos el 28 de julio y punto.” En cambio, Venezuela, en cambio la oposición, en cambio Edmundo González, están dispuestos a ir a una nueva elección limpia si eso es lo que se necesita para avanzar con orden y celeridad.
Y lo presenta como un acto de confianza en el pueblo. Como una demostración de fortaleza. “Si fue así en tiranía con persecución, imagínense en libertad.” Suena bien. Suena muy bien.
𝐙𝐀𝐏𝐀𝐓𝐄𝐑𝐎, 𝐃𝐄𝐋𝐂𝐘 𝐘 𝐄𝐋 𝐕𝐄𝐍𝐓𝐈𝐋𝐀𝐃𝐎𝐑 𝐐𝐔𝐄 𝐘𝐀 𝐒𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐍𝐃𝐈Ó
Entonces llegó la pregunta sobre Zapatero. El informe policial español lo conecta con negocios de petróleo, níquel y oro venezolano. La agenda de su supuesto testaferro con anotaciones sobre liberación de presos, sobre diseño constitucional para Venezuela, sobre un posible primer ministro y un consejo de gobierno. Y Pilar Córdoba, en un video que quedó grabado, confesando que Zapatero le habló de una mina que él mismo explota y que “les va buenísimo.” Y encima de todo eso: Delcy Rodríguez mencionada tres veces en ese mismo informe. Ella decidía qué buques salían, a quiénes se les otorgaban los contratos, quién iba y venía en los vuelos de Plus Ultra entre Caracas y Madrid. No como funcionaria de protocolo. Como operadora.
La respuesta de MCM fue filosófica y bien ejecutada: “La verdad se va a saber. Todo va a salir a flote.” Y luego el diagnóstico certero: se sentían tan intocables que dejaron todo por escrito. No borraron nada. No les pareció necesario. Más allá del bien y del mal. “Cuando empieza a jalar un hilito, ya ahí nada lo para. Entre ellos mismos empiezan a echarse tierra unos a otros para ver quién queda menos mal parado.” Y eso, dijo, es exactamente lo que está pasando ahora en España y en Venezuela.
Lo que la entrevista no respondió y es legítimo, es cómo se negocia con alguien que tiene ese nivel de exposición judicial. Porque Delcy Rodríguez, figura central del régimen en cualquier mesa que se plantee, es también la señora mencionada tres veces en un informe policial sobre corrupción con recursos del Estado venezolano. Cuando Carla preguntó qué garantías podría recibir ella, MCM respondió con elegancia: “Es un tema muy complejo. Depende en qué términos lleguemos a la mesa.” Comprensible. Esos términos son exactamente lo que el mundo entero está esperando conocer.
𝐋𝐎𝐒 400 𝐏𝐑𝐄𝐒𝐎𝐒 𝐘 𝐄𝐋 𝐑𝐄𝐆𝐑𝐄𝐒𝐎 𝐒𝐈𝐍 𝐅𝐄𝐂𝐇𝐀
Los presos políticos aparecen en la entrevista como lo que son: la prueba de fuego de todo. Más de 400 según el Foro Penal. La inmensa mayoría de los presos militares, sin liberar. Los que salen, con medidas cautelares que no son libertad: sin poder viajar, sin poder hablar. Rocío San Miguel en su casa, en silencio. Perkins Rocha, exmagistrado de la Corte Primera, con una medida de la Corte Interamericana a su favor y un grillete electrónico en el pie. 116 días. Y el caso de Víctor Hugo Quero, quizás el más brutal: le negaron la amnistía cuando ya estaba muerto. “Algo sádico”, dice MCM. Es la palabra correcta.
La liberación de los presos aparece en la entrevista como condición de buena fe, como total prioridad, como lo más importante. Y sin embargo, mientras hablamos, las madres siguen en las puertas de los centros de detención que MCM llama por lo que son: centros de tortura.
Y sobre el regreso: Carla preguntó lo que todos se preguntan. No en tiempo, sino en oportunidad. ¿Con qué debería coincidir tu llegada? La respuesta fue que todas esas cosas son independientes. Que una negociación puede empezar sin que ella esté en Venezuela. Que una campaña tendrá su momento cuando haya condiciones. Que falta poco. MCM gestiona las expectativas con inteligencia, no promete lo que no puede cumplir. También es exactamente lo que diría alguien que genuinamente no controla cuándo puede regresar sin consecuencias. Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Porque lo que se está preparando trasciende una negociación política. MCM lo dijo con claridad: es un gran acuerdo social, un pacto casi refundacional, donde cada venezolano pueda debatir, proponer y sentir que forma parte de la Venezuela que emerge. No un acuerdo de partidos, no un tema de élites. La gente en el centro. Eso es lo que ella está construyendo ahora, desde afuera, alineando sectores y actores para que las etapas que vienen tengan gobernabilidad real. La negociación puede comenzar cuando haya disposición del otro lado. Su regreso llegará cuando su presencia adentro valga más que su trabajo afuera.
Lo que Carla le sacó en ese programa no fue solo información. Fue la confirmación de que esta vez el mecanismo tiene que ser distinto porque el país ya no acepta otra cosa. Aplaudimos el Acuerdo de Panamá. Ahora esperamos los nombres. No con ingenuidad, sino con la lucidez de quien sabe que, si esta mesa vuelve a ser como las anteriores, el país entero lo sentirá y lo rechazará, antes de que termine la primera ronda.
El mapa existe. El capitán está designado. Los plazos son muy claros aunque no se mencionaron. El equipo negociador está casi listo aunque solo ella sabe quiénes son. El regreso es inminente en sentido amplio. Y escuchándola, escuchándola de verdad, sin filtros, no me cabe un ápice de duda de que no hay nadie mejor que María Corina Machado para representar a Venezuela en este momento. Nadie con esa claridad, esa templanza, esa convicción que no se compra ni se ensaya. Venezuela la eligió. Y tiene razón.
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𝐃𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚𝐥 𝐟𝐥𝐨𝐫𝐞𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 🌺
El arco metafórico oculto del discurso de María Corina Machado en Oslo y lo que revela sobre su transición política
Por Elizabeth Sánchez Vegas
El discurso que María Corina Machado dio en Oslo no tiene un solo lenguaje. Tiene dos. Y la frontera entre ellos es la parte que casi nadie ha señalado.
Los analistas se han concentrado en el contenido declarativo: el Manifiesto de Panamá, el marco estratégico promovido por Estados Unidos, la mención explícita de una nueva negociación. Todo eso es real. Pero están leyendo el qué del discurso sin leer su arquitectura. Y la arquitectura lo cambia todo.
El primer tercio del discurso es de combate. Habla de guardianes del voto, de represión, de exilio, de actas que se convirtieron en evidencia de un mandato. El lenguaje es de resistencia militante: certero, acusatorio, apelando a la dignidad colectiva frente a la humillación. Es la María Corina que el mundo conoce.
Pero en el minuto 10:53, hay un giro. No lo anuncia. No dice "y ahora quiero hablar de algo distinto." Simplemente cambia de lenguaje. Y ese cambio es la noticia real del discurso.
𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒚𝒂 𝒏𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒊𝒕𝒂 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒔𝒊𝒔𝒕𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂. 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒊𝒕𝒂 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒂𝒏𝒛𝒂. (𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒏𝒐𝒘 𝒏𝒆𝒆𝒅𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒆 𝒕𝒉𝒂𝒏 𝒓𝒆𝒔𝒊𝒔𝒕𝒂𝒏𝒄𝒆. 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒏𝒆𝒆𝒅𝒔 𝒈𝒐𝒗𝒆𝒓𝒏𝒂𝒏𝒄𝒆.)
Esta no es retórica. Es una declaración de transición de identidad política. Hecha públicamente, ante una sala llena de activistas pro-democracia de todo el mundo, ante las mismas personas que vieron a otros líderes hacer ese mismo giro generacional. María Corina les está diciendo, sin decírselo directamente: estoy pasando de página.
Y entonces, al final del discurso, llega la metáfora que lo sella todo.
𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒕á 𝒄𝒐𝒎𝒆𝒏𝒛𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓𝒆𝒄𝒆𝒓 𝒅𝒆 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐. 𝒀 𝒎𝒊 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒔𝒂𝒃𝒊𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒓 𝒍𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐 𝒑𝒂í𝒔 𝒑𝒓𝒐𝒔𝒑𝒆𝒓𝒆. (𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒊𝒔 𝒃𝒆𝒈𝒊𝒏𝒏𝒊𝒏𝒈 𝒕𝒐 𝒃𝒍𝒐𝒐𝒎 𝒂𝒈𝒂𝒊𝒏. 𝑨𝒏𝒅 𝒎𝒚 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒔𝒊𝒃𝒊𝒍𝒊𝒕𝒚 𝒊𝒔 𝒕𝒐 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒕𝒆 𝒕𝒉𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒊𝒕𝒊𝒐𝒏𝒔 𝒇𝒐𝒓 𝒐𝒖𝒓 𝒄𝒐𝒖𝒏𝒕𝒓𝒚 𝒕𝒐 𝒇𝒍𝒐𝒖𝒓𝒊𝒔𝒉.)
Florecer. Prosperar. Dos palabras botánicas. Dos palabras de jardín. Y en ellas está escondida la declaración más importante del discurso.
Hay una gramática moral del poder que los grandes líderes de transición han compartido a lo largo de la historia. No es la gramática de la victoria militar ni de la conquista política. Es la gramática del cultivo.
Quien cultiva no vence: prepara condiciones. No impone resultados: siembra y espera. No es el protagonista de la historia sino el que trabaja el suelo para que otros puedan crecer.
Nelson Mandela lo entendió desde la cárcel. En Robben Island, cultivar un huerto no era solo un pasatiempo. Era una preparación filosófica para el momento en que dejaría de ser líder de la resistencia para convertirse en estadista. Escribió que el líder también debe cuidar su jardín: sembrar semillas, observar, cultivar y cosechar los resultados; asumir responsabilidad por lo que cultiva, proteger lo que puede preservarse y eliminar lo que no puede prosperar.
María Corina no citó a Mandela. Pero usó exactamente su lenguaje. Venezuela está comenzando a florecer, el proceso ya comenzó y no depende de ella como factor único. Ella es testigo y cultivadora, no causa. Mi responsabilidad es crear las condiciones. El poder del jardinero no está en la fuerza sino en la paciencia.
Václav Havel, el dramaturgo checo que pasó de disidente encarcelado a presidente de Checoslovaquia, habló de zonas de verdad que crecen silenciosamente bajo la superficie de un sistema autoritario, como raíces que trabajan en la oscuridad antes de que nadie las vea. En el discurso de Oslo hay exactamente esa lógica. María Corina lo dice con una imagen que Havel hubiera reconocido de inmediato: una pequeña grieta se abrió y se volvió imparable. (A small crack opened and has become unstoppable.) La grieta. La semilla que rompe el cemento.
Lech Wałęsa, el electricista polaco que llevó a Solidaridad a doblegar al comunismo, dijo al asumir el poder: "no construiremos una casa nueva demoliendo la vieja con los puños. La renovaremos cuarto por cuarto."
Estos tres no se conocieron para coordinar su metáfora. Pero todos llegaron al mismo lugar: el momento en que la resistencia ya no alcanza, el momento en que gobernar requiere un lenguaje diferente, el momento en que hay que dejar de hablar de lo que se va a destruir y empezar a hablar de lo que se va a cultivar.
La resistencia tiene una lógica moral que admite la pureza absoluta. Puedes ser inflexible porque tu función es mantener viva la verdad frente a la mentira del régimen. No necesitas negociar con la realidad: tu trabajo es negarla como legítima.
La gobernanza es lo contrario. Exige compromiso, coalición, la valentía y ella usa esa palabra exacta, de sentarse a la mesa con personas que piensan diferente y aún así encontrar terreno común al servicio del país. Eso suena a alguien que ya está pensando en cómo va a gobernar.
Y eso es precisamente lo que hace el cambio de metáfora en Oslo: no es ornamental. Es un anuncio de fase. La primavera no se declara, se anuncia con los primeros brotes. Y los brotes son estas palabras.
Hay además una precisión temporal muy deliberada en la frase. No dijo Venezuela florecerá, promesa a futuro. Dijo Venezuela está comenzando a florecer, presente continuo. El proceso ya está ocurriendo. Esto no depende de una negociación exitosa ni de una elección ganada. Ya está pasando. Ella se está nombrando testigo y cultivadora de algo que el pueblo venezolano ya inició.
Esa distinción importa porque libera el discurso de la trampa binaria en la que tantos análisis la encierran: ¿ganó o perdió? ¿la negociación es capitulación o estrategia? ¿cuándo llega la libertad? El lenguaje botánico disuelve ese marco. El jardín no pregunta si ganó o perdió. Pregunta: ¿están las condiciones para crecer?
No es un detalle menor que este discurso haya sido en Oslo. Ella misma lo señala al comienzo: fue allí donde respiró libertad por primera vez tras dieciséis meses escondida en Venezuela, donde abrazó a sus hijos después de años de separación. Oslo es su lugar de renacimiento personal.
Pero Oslo es también el lugar donde se reúnen los combatientes de la libertad del mundo entero. El auditorio no es el pueblo venezolano. Es el club histórico de quienes han vivido estas transiciones en carne propia. Son ellos quienes pueden reconocer, en el lenguaje, no solo en las palabras, que algo ha cambiado.
Y al final, antes de anunciar que volverá pronto a Venezuela, les dice que la nueva Venezuela que ya está surgiendo será un faro de esperanza y libertad, y que su lucha también es la de ellos.
𝑨 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒃𝒂𝒕𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒕𝒂𝒅 𝒆𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆𝒔, 𝒚 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒄𝒊𝒂𝒍𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕á𝒏 𝒆𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒔𝒂𝒍𝒂: 𝒍𝒂 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒂 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒚𝒂 𝒆𝒔𝒕á 𝒔𝒖𝒓𝒈𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒆𝒓á 𝒖𝒏 𝒇𝒂𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒚 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒕𝒂𝒅... 𝒔𝒖 𝒍𝒖𝒄𝒉𝒂 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂. (𝑻𝒐 𝒇𝒓𝒆𝒆𝒅𝒐𝒎 𝒇𝒊𝒈𝒉𝒕𝒆𝒓𝒔 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚𝒘𝒉𝒆𝒓𝒆 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒄𝒊𝒂𝒍𝒍𝒚 𝒕𝒐 𝒕𝒉𝒐𝒔𝒆 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒓𝒐𝒐𝒎, 𝒕𝒉𝒆 𝒏𝒆𝒘 𝑽𝒆𝒏𝒆𝒛𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝒊𝒔 𝒂𝒍𝒓𝒆𝒂𝒅𝒚 𝒓𝒊𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒃𝒆 𝒂 𝒃𝒆𝒂𝒄𝒐𝒏 𝒐𝒇 𝒉𝒐𝒑𝒆 𝒂𝒏𝒅 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒕𝒚... 𝒚𝒐𝒖𝒓 𝒔𝒕𝒓𝒖𝒈𝒈𝒍𝒆 𝒊𝒔 𝒐𝒖𝒓𝒔.)
Es el cierre perfecto del arco. No les está pidiendo apoyo para la resistencia. Les está ofreciendo una alianza desde la nueva Venezuela que ya está floreciendo. Ya no habla como quien lucha por llegar al poder. Habla como quien está preparando las condiciones del poder que ya considera legítimamente suyo.
La historia, cuando quiere, tiene memoria larga. Y sabe reconocer ese lenguaje.
En abril de 1974, los soldados portugueses salieron a las calles de Lisboa con órdenes de disparar. No dispararon. En cambio, una vendedora de flores les ofreció claveles rojos y blancos, y ellos los pusieron en los cañones de sus fusiles. Sin una sola bala, una dictadura de cuarenta y ocho años se dobló como papel mojado. El mundo aprendió ese día algo que los libros de historia tardan en enseñar: que hay momentos en que una flor es más poderosa que un arma, porque el arma solo puede matar lo que ya existe, mientras que la flor anuncia lo que está por venir.
Cincuenta años después, en una ciudad nórdica donde la luz de mayo dura hasta la medianoche, una mujer que pasó dieciséis meses escondida en su propio país, sin ver a sus hijos, sin poder salir a la calle, sin saber si el día siguiente existiría, se paró frente a los combatientes de la libertad del mundo entero y pronunció, casi al pasar, dos palabras: florecer, prosperar. Nadie las subrayó. Nadie las citó en los titulares. Pero ahí estaban, quietas y ciertas, como están las semillas en la tierra antes de que nadie sepa todavía lo que van a ser.
Eso es lo que hacen las flores. No anuncian su llegada. Simplemente aparecen, y cuando aparecen, ya es primavera.
¡Hay que leer lo que llamamos "fuentes primarias" y no las versiones de esas fuentes!
El "Manifiesto de Panamá" plantea textualmente una negociación institucional, con el Estado, señores,_ "manque nos pese" diría mi vieja Nana_, para restaurar la democracia, estableciendo condiciones previas rigurosas antes de cualquier agenda. Liberación de todos los presos. Desmantelar el aparato represivo. (Léanlo compmeto). Nombrar un Consejo
Electoral (CNE) independiente y fijar un cronograma electoral verificado para elecciones presidenciales libres. Regreso de exiliados, las tres fases, etc.
Cuando la opinión digital (algunos posts que han circulado) reduce este andamiaje internacional y jurídico a un simple "MCM se va a sentar con Delcy", se elimina la sustancia del documento. Se cambia una estrategia de presión por un "juicio moral", que es precisamente el tipo de lectura sesgada que genera indignación artificial en redes.
Esta distorsión me sirve para un curso que estoy preparando justamente sobre la manipulación pseudoargumentativa que pulula en las RRSS.
Sería altamente recomendable volver a la enseñanza de
técnicas de expresión oral. Hablo de entonación, dicción, vocalización, dominio del timbre de voz. ¡Hay algunas figuras "públicas" que dan vergüenza ajena! Tan simple como hacer que en Primaria, los niños lean en voz alta, que diferencien la entonación de la prosa, de la del verso, la entonación de la pregunta, de la afirmación, de la exclamación.
Son 14 años siendo referencia ética de un modo de hacer Politica con la verdad como instrumento. De este transitar fuerte y virtuoso, nuestra piel muestra la huella de heridas, encierros, destierros, angustias y ausencias. Pero hoy, solo nos anima la certeza de haber descubierto una verdad luminosa: la confianza de la gente en nosotros y la enorme responsabilidad que representa el futuro… Hoy estamos felices porque sentimos como una verdad indiscutible, que nunca dejamos de tener la razón; que no nos equivocamos en el diagnóstico; que no hizo falta doblarse para no partirse; que mantener la dignidad es la mejor forma de ser rebelde frente a la barbarie; y que siempre seguimos la ruta correcta. Hemos aprendido a sobrevivir en el desierto y ahora hemos arribado cerca del borde de un bosque frondoso. Hoy sabemos lo que significa ser “político” tanto en democracia como en autocracia y sabemos que quiso decir Sartre cuando afirmó que “la felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”. Hoy somos responsablemente libres y estamos felices de sentirnos así, pues por Venezuela valieron -y valen aún- todos los sacrificios…
Maria Corina @MariaCorinaYA tuvo 27 años dándole duro al régimen desde todos los espacios que pudo, desde 0 se convirtió en la principal lider política de Venezuela, con un capital político gigantesco, se ganó la confianza de la gran mayoria del pais a pulso, pueblo a pueblo, casa por casa, con humildad, con coherencia, alcanzó un nivel de liderazgo tan alto que seguramente el régimen le habría pagado LO QUE SEA para intentar corromperla pero conociéndola no creo que se hayan atrevido ni a intentarlo, hoy dia no solo tiene la confianza de un pais entero sino tambien la de la principal potencia del mundo y la de las democracia mas sólidas del planeta, la certeza de que cualquier elección que venga en el pais no es que la va a ganar, va a ARRASAR,de verdad a estas alturas un régimen conformado por los seres mas desprestidiados y despreciables del mundo me van a convencer de que MCM se esta dejando chantajear porque decidió reunirse con unos "politicos" de baja reputación? No mi amigo yo confió en ella hasta el final, ella fue quien nos trajo aquí, sin ella esto que esta pasando no seria posible, yo la voy a apoyar con mas fuerza aun, no lo duden
🇻🇪 | María Corina Machado (@MariaCorinaYA) pide a los aliados enfocarse en la cuarta etapa de Venezuela: el renacimiento de una nación construida sobre confianza, estabilidad y oportunidades
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Para eso estamos trabajando, estimada amiga, de la mano de Dios y de María Corina; tu voz y tú hacer contarán mucho para retornar a esa lógica de la que hablas. Saludos.
Llegará el día que finalmente salgamos de la simple lógica del poder de facto para retornar a la lógica racional-normativa, la del deber-ser, la del Estado respetuoso de la legalidad y los contrapesos. Entre tanto, ojalá que el sentido común haga su trabajo lo mejor posible.
Mañana, nuestra líder @MariaCorinaYA presentará en la Universidad de Harvard la visión educativa que transformará a Venezuela. El conocimiento es la base de nuestra libertad. 🇻🇪🎓
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