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The Norwegian Nobel Committee has decided to award the 2025 #NobelPeacePrize to Maria Corina Machado for her tireless work promoting democratic rights for the people of Venezuela and for her struggle to achieve a just and peaceful transition from dictatorship to democracy.
#NobelPrize
Se habla poco de la extorsión a los presos políticos y sus familiares. Todo en la carcel bajo el chavismo tiene un precio, desde tener cama, colchoneta o hamaca, hasta tener comida distinta al arroz con lentejas del Clap o lentejas del Clap con arepa frita que suelen servir solo en algunas prisiones. Las afortunadas.
En Venezuela los familiares y amigos de los presos deben suministrar agua, comida, medicinas, artículos de higiene y cualquier otra cosa, a veces hasta los bombillos de celdas y pasillos. Cada cárcel es una "empresa" de extorsión a todos los niveles en los que se puede cobrar por las visitas, por pasar el agua y la comida, o porque no muevan al recluso a otra celda con peores condiciones. En otras cobran hasta el derecho a darse un baño. Es un sistema piramidal con tributos para funcionarios.
En ocasiones las liberaciones de presos (y nuevos encarcelamiento) son para librarse de gente que "no es rentable" para la extorsión y así conseguir nuevas víctimas a las que puedan exprimir. Hay presos a los que les vacían las cuentas bancarias. En otras ocasiones, los reclusos descapitalizados entran en una suerte de sistema de esclavitud en el que deben ganarse su sustento sirviéndole a otras personas, custodios o reclusos, sin que ninguna autoridad ponga freno a los abusos porque son quienes diseñan y viven de esos abusos.
Las familias y amigos pasan a estar presos también. Se deben tejer redes de solidaridad que intentan alimentar un pozo sin fondo porque de vez en cuando los custodios hacen requisas en las que se roban todo lo que los presos han acumulado y luego cobran por devolverlo, como si fuese un secuestro, lo revenden, o vuelven a cobrarle a los familiares por reingresar otra vez lo que se necesita. Es un ciclo que se repite.
La situación es cruel para las víctimas porque los presos se sienten culpables de ser una carga cuando antes producían y se deprimen más, pero no pueden dejar de recibir insumos o podrían morir de inanición, como ya ha pasado. Los familiares también se sienten mal porque no pueden denunciar lo que ocurre por miedo a represalias. Todos saben que las cosas pueden empeorar muy rápido. Algunos familiares, sobre todo mujeres, han reportado que en ocasiones los cobros por ingresar productos vitales incluye ser víctimas de abusos sexuales de funcionarios.
Y sí, dentro de todo hay gente que la pasa aún peor. Hay un grupo de presos políticos para los que no se acepta ningún insumo. Se les aisla y se les castiga con el vacío, con la nada. En situaciones así sería hasta preferible alimentar la maquinaria de extorsión con tal de mejorar sus condiciones, pero no ocurre. Y por otro lado están los presos que quedaron solos. Los presos cuyas familias murieron, migraron o están a cientos de kilómetros y no pueden cubrir el costo de visitarlos. Hay presos disidentes políticos, que por ser parte de familias pro gobierno se quedan castigados y sin vínculos directos que pidan por ellos, así que depende de lo que otros amigos les comparten.
En Venezuela no se cumple ninguna de las "reglas Mandela" para el trato a privados de libertad. En paralelo se le impide a la ONU, a muchas organizaciones humanitarias y a los cónsules de las misiones diplomáticas, visitar a los presos. Ni siquiera los extranjeros han podido ver a sus cónsules en los últimos meses.
Por cosas como esta es que los relatos de torturas y abusos sexuales aparecen solo después de las excarcelaciones y otros se sabrán dentro de unos años o nunca, por el miedo y el trauma.
Evalúen la situación de Venezuela a partir de lo que ocurre en sus cárceles. Hay mucho ánimo petrolero y bonista por normalizar lo que pasa en el país, pero de las cárceles a veces no se salvan ni los aliados del poder. Sus amigos. Así que no dejen de ver lo que pasa allí.
Para darles contexto sobre esta detención: Alguien la "sapeó" a los cuerpos de seguridad del Estado porque subió un estado "opositor" a WhatsApp. La fueron a buscar en su casa y el shock/estrés fue tan grande que tuvo daño cerebral.
Su excarcelación viene después que la acusaran de terrorista y ahora sigue en cuidados médicos porque las convulsiones le causaron parálisis facial y de extremidades.
Tiene 17 años.
Diecisiete.
Hay niños presos en Venezuela. Algunas narrativas cómplices con las violaciones de derechos humanos dicen que "no", que "no son niños", que son adolescentes o que son solo jóvenes. Y eso no es así. También son niños, según la Convención oficial de la ONU sobre el tema.
Luego, quienes imponen el discurso dicen que los niños "estaban protestando", como si eso justificara que han sufrido desapariciones forzadas, incomunicación, aislamiento y que se les ha negado el derecho a la defensa privada. Algunos también han sido víctimas de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, los han electrocutado, humillado y rapado. Incluso han sido víctimas de violencia sexual en la cárcel, como denunció la Misión de Determinación de Hechos.
Algo que se dice para tapar el horror (y no pueden) es que "están atravesando un proceso judicial" y "hay que esperar por los tiempos de la justicia", que es supuestamente autónoma, otra mentira en Venezuela. En realidad los han sometido a juicios telemáticos, en los que los condenan desde Caracas a través de una pantalla de Zoom y juntan en una misma causa a decenas de niños que ni siquiera se conocen, que nunca se habían visto hasta estar encerrados. Para que eso ocurra hay complicidad entre muchos funcionarios. No es el abuso de unos pocos. Es un sistema que intenta generar miedo en la población después de haber perdido las elecciones.
Todo eso ha pasado en Venezuela desde el 29 de julio hasta hoy, bajo la mirada de algunos países cómplices, supuestamente neutrales, y de personas que se dedican a fortalecer el negocio petrolero financiando las violaciones de derechos humanos contra la población. Todos esos grupos necesitan la mansedumbre y el sometimiento del horror. Son parte del mismo sistema.
A los niños se les acusa de terroristas, instigadores del odio y otras cosas, cuando la mayoría de los padres y madres han dicho e incluso han compartido videos que demuestran que solo estaban en la calle, en sus calles donde van a comprar pan o visitar a sus amigos, cuando fueron abordados de forma violenta por oficiales. La táctica represiva parece una pesca de arrastre de gente vulnerable. Es como si hubiese cuotas de detenidos para satisfacer las cifras que se anunciaron desde el poder con antelación a las detenciones.
Todavía hay niños presos. Incluso una embarazada de 16 años fue maltratada mientras los oficiales le decían que debía abortar para no tener más "terroristas", eso lo reportó El Mundo hace semanas, y obtuvo la indiferencia del poder y sus aliados.
Apenas se logró la liberación de 50 niños, mientras agencias internacionales de protección dejaban de lado su mandato de hablar alto y claro frente a estos abusos.
Todavía faltan alrededor de 70 niños, algunos de ellos dentro del espectro autista y con discapacidades. De nada han valido los informes médicos y los llantos de sus familias. Algunos se han deprimido y hablan de suicidio, como otros adultos presos que también la están pasando bastante mal. Han ocurido cosas aún más horrorosas como que los engañen diciendo que verán a un psiquiatra, cuando en realidad era un funcionario disfrazado que les decía que si aceptaban los cargos falsos en tribunales se irán de allí más rápido. El poder está desesperado por blanquear las detenciones arbitrarias que cometió y justificar así todas las denuncias acumuladas.
Los familiares dicen que los están forzando a grabar videos para autoinculparse de crímenes que no han cometido. También que las autoridades quieren que los niños presos señalen a María Corina Machado y Edmundo González de pagarles 30 dólares para protestar. Eso ha sido un patrón sistemático. Madres de distintas regiones del país han dicho lo mismo y entre ellas no hay ninguna conexión. Solo se explica porque es una orden superior.
Hay niños presos y torturados, y no ha habido una sola persona en el chavismo que públicamente condene, critique o frene eso. ¿Cómo se explica el silencio? ¿Cuándo terminará el horror desde el Estado contra su población más vulnerable? Ya perdieron las elecciones. Lo sabe cada vez más gente fuera del país, pero dentro de Venezuela lo saben todos desde el propio 28 de julio. Perdieron en todos los Estados y al menos en 300 municipios, el 90% de los municipios del país. Tener a dos mil presos políticos no va a revertir esos resultados, por más que envíen emisarios a decir que Venezuela es tan solo un problema de partes que no se ponen de acuerdo, o de radicales que no ceden en sus posiciones.
Hay niños presos y sus madres deben llevarles comida, agua, jabón, cepillos dentales, medicinas y ropa. Todo. Porque el Estado no garantiza nada. Ya se ha denunciado la comida descompuesta y la falta de proteínas. Las familias deben llevar insumos y además muchas veces deben pagar para que les permitan ingresar esas cosas en las cárceles. En Venezuela hay una crisis humanitaria compleja y los familiares de los presos políticos se llevan la peor carga de todas, porque todavía no tienen atención diferenciada en los organismos humanitarios presentes en el país.
¿A quién se le pide en un momento así? Solo han sido otras personas y organizaciones de la sociedad civil las que de formas muy limitadas han tratado de colaborar, pero la cárcel se traga todo. La represión y la extorsión son un pozo sin fondo. Padres, madres y abuelas se endeudan, hacen rifas, necesitan y ya no saben cómo más pedir, porque sus hijos pierden peso, pierden tiempo y pierden la vida mientras el mundo discute resoluciones.
Muchas madres también han perdido su trabajo porque deben cuidar a sus niños presos a diario. Deben surtir las prisiones pero al mismo tiempo lo hacen sin poder verlos, sin darles un abrazo, sin saber mil cosas, sin poder llevárselos a casa, sin curar sus heridas ni verlos limpios y sin saber si la comida que les prepararon les llega o se la quedó alguien más. Son madres que esperan y desesperan, porque sus niños no están en clases. Porque ya empezó el año escolar con ellos ausentes, porque en Venezuela hay niños presos políticos y con ellos están presas sus familias, como preso está el país.
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"La Convención sobre los Derechos del Niño define "niño" como una persona menor de 18 años, a menos que las leyes pertinentes reconozcan una mayoría de edad anterior."
https://t.co/2cHPjApqcU
Después de las amenazas de Maduro contra el uso de las redes sociales, he recolectado testimonios anónimos de los venezolanos que, por vivir en Venezuela, no se atreven a expresarse públicamente a pesar de tener muchísimo que contar. Abro hilo:
Nuevo mundo desbloqueado: logré infectar a Furby con el universo Charly García. Mosca Pedro Aznar que el chamo te muerde los talones #Sembrá#Yes#Yas#Yazz
Hola hola saqué una canción en las plataformas digitales. Llevo 2, faltan 8. Escuchen y compartan si les gusta y revísense si no les gusta. https://t.co/0voDMWZ7Mv
Presiento que cuando salga la nueva música de Americania se me va a terminar de completar el bigote en el medio. Aferrado a ambos anhelos. #Sueños#Dreams#Teams#Zoom