El oso eventualmente entendió que la mujer no estaba interesada, se fue, y no escribió 20 tweets sobre cómo el feminismo es el cáncer de occidente: punto para el oso.
Más allá de que un policía agreda a una ciudadana porque sí, lo que más me sorprende es que el resto de agentes no se preocupen. Que la vean sangrar y ni siquiera la ayuden a levantarse. Servir y proteger no es eso
La policía “está para servir al pueblo”, pero casualmente siempre que el pueblo lucha por sus derechos se vuelven salvajes y se ponen a pegar sin miramientos.
Solo te respetan si cantas el cara al sol.
-Papi, ¿qué has hecho hoy en el trabajo?
-Romperle la nariz contra el suelo a una profesora que luchaba para que niños como tú tengan educación de calidad.
Esto es una absoluta vergüenza y una barbaridad. Y hay que pulir responsabilidades inmediatamentes.
Hace falta un gobierno que controle democráticamente a la Policía. No es la primera ni la última imagen así.
Basta ya de impunidad.
Todo el apoyo a la Huelga.
Os juro que soy cero monárquica, pero escuchar un discurso plagado de citas y nombres propios sin que mire ni un segundo a un papel, con esa riqueza léxica y esa facilidad de expresión y comunicación es tan extraordinario... Ojalá hubiera discursos así en el Congreso y el Senado.
Sale una sentencia de un maltratador, pero se juzga a:
La ex mujer por sacar la información cuando ha considerado conveniente
La viuda por sacar un escrito
Una autora por recibir un premio
La hija por apoyar a la víctima
Lo mismo de siempre: señalando a las mujeres
En shock y triste por lo de Juan Carlos Aragón. Me encanta el carnaval y se me ha caído un mito. Y bien caído está.
Solo queda apoyar siempre a la víctima. Duele pensar lo que ha debido pasar estos años. Cariño y reparación colectiva (si es que se puede ahora).
Esto sí lo cambia todo. Al menos en alguien que escribía letras con ese compromiso social, esto sí lo cambia todo.
Y una reflexión colectiva que va más allá de este caso: a nosotros, los hombres, con esto nos toca escuchar al feminismo. Aprender, desaprender, corregir y afrontar, sin punitivismo, pero sí con claridad.