Todas las ayudas de las misiones de los aleluyos extranjeros y las ONGS no religiosas son para los haitianos y sus asentamientos ilegales en República Dominicana sin que las autoridades hagan absolutamente nada para restringir o prohibir esta practica. Esto es una clara bofetada al pobre de República Dominicana y un claro indicio de complicidad de las autoridades de perpetuar esta practica que incentiva la ilegalidad, hacinamiento y pobreza que aumenta en República Dominicana desde Haiti. Importación de mas pobreza y el negocio de las ONGS que hay con la desgracia ajena.