Cuando pensamos en Santo Tomás de Aquino, solemos imaginar a un gran teólogo rodeado de libros. Pero pocas personas saben que algunos de los himnos eucarísticos más hermosos de la historia nacieron de rodillas, delante del Santísimo Sacramento.
Cuando el Papa pidió composiciones para la nueva solemnidad de Corpus Christi, Tomás escribió obras que todavía hoy resuenan en las iglesias de todo el mundo: el Pange Lingua, el Tantum Ergo, el Panis Angelicus y el Lauda Sion. No nacieron solamente de una inteligencia extraordinaria, sino de un corazón profundamente enamorado de Jesús Eucaristía.
La tradición cuenta que, después de escribir sobre este misterio, Cristo le preguntó desde un crucifijo: «Tomás, has hablado bien de mí. ¿Qué recompensa deseas?». Y él respondió: «Nada más que a Ti, Señor».
Quizás ahí se encuentra el secreto de su santidad. Porque la verdadera sabiduría no consiste en saber mucho sobre Dios, sino en amarle. Y por eso sus himnos siguen conmoviendo almas más de siete siglos después: porque fueron escritos por una mente brillante, pero sobre todo por un corazón que pertenecía completamente a Cristo.
Toda mi vida he conocido ataques, humillaciones y desprecios. Desde niño.
Durante mucho tiempo no entendía por qué, sin haber hecho nada malo, algunos parecían ponerse en contra. Con los años he comprendido algo: cuando Cristo toma una vida para sí, también permite que esa vida participe de su cruz.
No por victimismo. No por dramatizar. Sino porque el discípulo no puede pretender seguir a un Crucificado sin rozar alguna vez la madera de la cruz.
Por eso no quiero vivir guardando cuentas. No sé odiar, ni tengo interés en aprender ahora. Prefiero ponerlo todo —y a todos— en manos del Señor.
También a quienes hicieron daño.
Porque muchas veces el mal no nace solo de la persona que lo ejecuta. Hay inspiraciones oscuras, heridas, cegueras, envidias y mentiras que empujan el corazón humano. Y el demonio suele trabajar precisamente así: dividiendo, acusando, sembrando sospecha.
El camino cristiano no consiste en devolver golpe por golpe. Consiste en pedir la gracia de ver las cosas como Cristo las ve.
San Ignacio lo llamaba conocimiento propio: dejar que Dios ilumine la propia vida, las heridas, las sombras, las intenciones y también las mentiras que uno ha podido creer.
Cuanto más eres del Señor, menos te perteneces a ti mismo. Y cuanto menos te perteneces, más libre eres.
Libre para no odiar.
Libre para perdonar.
Libre para rezar por quienes no supieron amarte bien.
Ojalá pidamos cada día más luz al Señor. Para descubrir su verdad en nuestra vida. Para no vivir engañados. Para perseverar en la Verdad que no humilla, sino que salva.
Porque al final, quizá el mayor engaño no sea que otros hayan mentido sobre ti.
Quizá el mayor engaño sería que, por culpa de ellos, tú dejaras de pertenecer a Cristo.
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Hoy la Palabra nos recuerda algo muy sencillo y necesario: la fe no crece a base de ruido, sino dejándose enseñar por Dios y pidiendo al Padre en el nombre de Jesús.
1️⃣ Apolo era elocuente, culto, muy versado en las Escrituras y lleno de entusiasmo. Pero le faltaba algo. Sabía mucho, hablaba bien, convencía… y aun así necesitaba ser formado con más precisión.
2️⃣ Esto es sano recordarlo. En la vida cristiana no basta tener facilidad de palabra, buena intención o fervor. La fe necesita humildad para dejarse corregir, completar y purificar.
3️⃣ Priscila y Áquila no humillan a Apolo. No lo ridiculizan. No lo destrozan en público para ganar una discusión. Lo toman aparte y le explican “con más detalle el camino de Dios”.
4️⃣ Gran lección para la Iglesia. Corregir no es aplastar. Enseñar no es exhibirse. Acompañar no es dominar. La verdad se sirve mejor cuando va unida a la caridad.
5️⃣ También Apolo nos enseña. No se ofende. No responde con soberbia. No dice: “yo ya sé bastante”. Se deja formar. Y por eso su palabra después da más fruto.
6️⃣ Hay personas que se estancan porque confunden corrección con ataque. Y hay otras que crecen porque reconocen que Dios puede enseñarles incluso a través de alguien más discreto.
7️⃣ La primera lectura dice algo precioso: Apolo, “con la ayuda de la gracia”, contribuyó mucho al provecho de los creyentes. No fue solo su inteligencia, su cultura o su talento. Fue la gracia.
8️⃣ Esta frase conviene grabarla bien: “con la ayuda de la gracia”. Porque en la vida cristiana todo verdadero fruto nace de ahí. Dios toma lo que somos, lo purifica y lo hace fecundo.
9️⃣ El salmo proclama: “Dios es el rey del mundo”. No reina solo sobre el templo o los momentos religiosos. Reina sobre todo. También sobre nuestra inteligencia, nuestra palabra y nuestros criterios.
🔟 Por eso la fe no puede reducirse a opinión personal. Si Dios es rey, también mi manera de pensar necesita convertirse. También mis argumentos. También mi forma de hablar de la Iglesia y de los demás.
1️⃣1️⃣ En el Evangelio, Jesús nos abre el corazón del Padre: “El Padre mismo os quiere”. No dice que el Padre nos soporta, nos tolera o nos mira desde lejos. Nos quiere.
1️⃣2️⃣ Esta es una gran noticia del cristianismo. No pedimos a un Dios frío. No rezamos ante una fuerza impersonal. Nos dirigimos al Padre por Cristo, en Cristo y con Cristo.
1️⃣3️⃣ Jesús dice: “Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará”. Pedir en el nombre de Jesús no es usar una fórmula mágica. Es pedir unidos a Él, con su corazón, según su voluntad.
1️⃣4️⃣ A veces pedimos muchas cosas, pero no siempre pedimos como hijos. Pedimos con ansiedad, exigencia o prisa. Jesús nos enseña a pedir desde la confianza: el Padre sabe, escucha y ama.
1️⃣5️⃣ “Pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa”. La alegría cristiana no nace de tenerlo todo controlado. Nace de sabernos amados por el Padre y sostenidos por la gracia.
1️⃣6️⃣ Apolo enseña con la Escritura que Jesús es el Mesías. El Evangelio nos muestra a Jesús que viene del Padre y vuelve al Padre. Todo apunta a Cristo. Todo se entiende desde Cristo.
1️⃣7️⃣ La vida cristiana madura cuando unimos estas dos cosas: dejarnos formar por la Iglesia y aprender a pedir al Padre en el nombre de Jesús. Humildad para recibir. Confianza para pedir.
1️⃣8️⃣ Quizá hoy la Palabra nos invita a revisar tres cosas: si me dejo corregir, si hablo de Dios con caridad y si rezo de verdad como hijo amado.
1️⃣9️⃣ Cuando la gracia actúa, incluso nuestros límites pueden convertirse en instrumento de Dios. Como Apolo. Como Priscila y Áquila. Como tantos cristianos sencillos que edifican la Iglesia sin hacer ruido.
Pidamos hoy al Padre, en el nombre de Jesús, una fe humilde, una palabra limpia y un corazón dócil a la gracia. Ahí empieza la verdadera alegría.
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PEDIR, BUSCAR, LLAMAR
Sí, Señor, yo te pido
el pan de cada día,
la paz en mis fronteras,
la luz de tu palabra.
Pido que no me falte
sencillez en los gestos,
cordura en el afecto,
limpieza en la mirada.
Busco tu voz discreta
que ni grita ni abruma,
tu presencia callada
que todo lo transforma.
Voy buscando en mi entorno
de tu paso las huellas,
de tu cruz las secuelas,
de tu amor los reflejos.
Y llamo, sí, te llamo
en los días felices
y en las noches oscuras.
Es tu nombre un tesoro
que comparto, en voz baja,
sintiendo que al llamarte
la bruma se disipa
y enciendes la esperanza.
Las redes tienen algo peligroso: convierten la paja ajena en espectáculo… y la viga propia en punto ciego. Mucho juicio rápido y poca conversión sincera. Quizá el problema no sea lo que vemos en los demás, sino lo poco que dejamos que Dios nos muestre de nosotros mismos.
#Evangelio #VidaInterior #Humildad #Conversión
El camino de Emaús tiene dos historias. La más conocida es la de los dos discípulos que caminan con sentimiento de derrota.
La otra, menos conocida, está en el primer libro de los macabeos, y es una historia de victoria. 1
La Iglesia Católica no está hecha para ser moderna, sino para ser eterna.
“Muchos intentaron acabar con la Iglesia. Ellos se acabaron, la Iglesia no. Lo mismo ocurrirá en el presente y el futuro”. (Padre Jorge Loring)
La luz del Viernes Santo. La fuerza del crucificado de Ruiz Gijón. La música.
🎶 La entrada en Campana del 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐄𝐱𝐩𝐢𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 de la @HdadCachorro con los sones de #LaPueblaEnElCachorro ha sido uno de los grandes momentos de la #SSantaSevilla26.
📹 Puedes disfrutarla al completo en https://t.co/EJuQkYHzjB
Cristo ayer y hoy.
Principio y fin.
Alfa y Omega.
Suyo es el tiempo y la eternidad.
A Él la gloria y el poder.
Por los siglos de los siglos.
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
@PasionDeSevilla@JCarrillofoto Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
¿SERÉ YO?
¿Seré yo, Maestro,
quien afirme
o quien niegue?
¿Seré quien te venda
por treinta monedas
o seguiré a tu lado
con las manos vacías?
¿Pasaré alegremente
del «hossannah»
al «crucifícalo»,
o mi voz cantará
tu evangelio?
¿Seré de los que tiran la piedra
o de los que tocan la herida?
¿Seré levita, indiferente
al herido del camino,
o samaritano conmovido
por su dolor?
¿Seré espectador
o testigo?
¿Me lavaré las manos
para no implicarme,
o me las ensuciaré
en el contacto con el mundo?
¿Seré quien se rasga las vestiduras
y señala culpables,
o un buscador humilde de la verdad?
Recuerda:
Dios no es un espectador lejano sino el Acto Puro de Ser (Ipsum Esse Subsistens). Él es la Causa Primera que sostiene tu existencia en este mismo segundo.
Si Dios no te escuchara, dejarías de existir. El hecho de que puedas elevar tu pensamiento hacia Él significa que Él ya está actuando en ti. Cuando crees que Dios calla es cuando Su Voluntad opera con mayor fuerza. Recuerda a Nuestro Señor Jesús, el Verbo Encarnado, también experimentó el silencio aparente del Padre en el Getsemaní y un ángel llegó a su lado, para consolarlo. La Redención, el momento que divide la historia, ocurre al siguiente día.
Dios te escucha, pero Su respuesta en este momento de la historia suele ser, darte la fortaleza interior para permanecer de pie cuando todo lo demás empiece a derrumbarse.
Reza. Lo necesitas.
Enséñanos José:
cómo se es "no protagonista";
cómo se avanza, sin pisotear;
cómo se colabora, sin imponerse;
cómo se ama, sin reclamar.
Dinos José:
cómo se vive, siendo "número dos"; cómo se hacen cosas fenomenales, desde un segundo puesto.
Explícanos José:
cómo se es grande, sin exhibirse;
cómo se lucha sin aplauso;
cómo se avanza, sin publicidad;
cómo se persevera y se muere,
sin esperar un homenaje.
Día 4 del mes de marzo, mes de San José.
Después del Tabor.
“Qué bien se está aquí,
hagamos tres tiendas”.
Humana disposición
a echar raíz en lo apacible.
Pero hay que volver
a la brega diaria.
Hay que volver,
una y otra vez,
al amor aterrizado,
a la intemperie,
a los caminos
que recorremos
cargados de nombres
y de preocupación
cotidiana.
Hay que volver
a las encrucijadas
donde toca optar,
renunciar
y elegir;
a los días intensos,
de búsquedas,
ojeras,
anhelos
y horas estiradas.
Hay que volver
a los días grises,
a las preguntas,
al no saber,
a la inseguridad
reflejada en un espejo,
a la tenacidad
y a la resistencia.
Hay que volver
a lo acostumbrado;
pero no con desgana
o arrastrando la existencia
y el ánimo,
sino con la gratitud
y la esperanza
por banderas.