Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Tu conciencia es quien realmente eres. Tu reputación es solo lo que otros piensan de ti y lo que piensen de ti no es tu problema.
Cuando pierdes el apego emocional por alguien te das cuenta de lo ordinario que era. Era el amor que tú le ponías lo que lo hacía parecer tan especial.