cuesta una banda entender que los psicólogos son personas que necesitan comer y por algo cobran su trabajo pero como también son personas pueden conmoverse con el malestar ajeno
para habitar el deseo hay que poder soportar la angustia que ello implica. Porque nada se habita desde la plenitud, sino desde la falta. Y no siempre nos llevamos bien con el agujero del no todo.