"Dicen que el tiempo lo borra todo pero el alma recuerda. No fechas ni palabras, sino sensaciones profundas que no saben mentir. El alma tiene memoria
y siempre sabrá dónde encontró refugio, en qué mirada sintió calma, en qué abrazo descansó el corazón.
Puede que la vida nos lleve lejos, que los caminos se enreden, que la mente dude y el cuerpo se canse.
Pero el alma… el alma no olvida dónde floreció.
Donde hubo paz, donde hubo amor sincero, donde la risa fue libre y el silencio seguro, allí quedará una huella sagrada, una especie de hogar invisible al que el alma siempre querrá volver.
Porque la verdadera felicidad no hace ruido, pero deja eco. Y el alma sabe exactamente dónde volver cuando todo afuera parece perder sentido."