En un mundo ultra sesgado por los algoritmos de las plataformas sociales, una opinión sustentada, inteligente, y coherente, refresca muchísimo en estas épocas en el que el sentido común se perdió en el limbo digital. @robertomtzTV
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Siempre me he preguntado por qué existe esa pasión desmedida por el fútbol cuando de antemano esa misma afición "sabría" que el juego está arreglado para beneficio de alguno.
Ciclos de amnesia que reviven ese pensamiento irónicamente solo cuando gana el rival odiado.
El mexicano promedio debería reflexionar sobre cómo terminamos disputando (y prácticamente ganando) el título de la nacionalidad más antipática de Latinoamérica. La soberbia sin argumentos acaba por normalizarse, y cuando se normaliza, se vuelve dogma.
¿Por sentimiento?
- Por compromisos comerciales.
- Prestigio y visibilidad.
- Experiencias, postureo en redes y fama.
- Y sí, por dinero también. Muchas federaciones ofrecen bonos.
En 2026 el patriotísmo es una ilusión.
Europa es invencible e indestructible a nivel de clubes porque el fútbol de clubes está absolutamente descuartizado por las diferencias económicas. Afortunadamente nos queda el fútbol de selecciones, el fútbol puro de verdad, en el que se juega por sentimiento y no por dinero. Y cuando desaparece el dinero, todo se iguala.
El estadio Azteca ayer en la inauguración del #mundialdefútbol fue exactamente la misma referencia de la "casita de Bad Bunny" gente famosa y/o con dinero tomando el sitio de lo que en teoría fue diseñado para el "pueblo".
El capitalismo, sigue.
La conciencia social sin coherencia moral es pura hipocresía.
Vivimos en una época donde todos cuestionamos al mundo, cuando primero deberíamos ver hacia dentro antes de lanzar la primera piedra.
Hay gente igual de instalada en su ideología que si de una religión se tratase. El mecanismo mental es el mismo: te libras de tener que pensar, te crees en el lado de los buenos y siempre hay algún sinvergüenza que te promete el cielo.
El superbowl mostró la hegemonía comercial estadounidense y cómo se apalanca del populismo comercial para hacer de un evento deportivo local, el gran acontecimiento global.
Ganó Bad bunny, la NFL, los medios, Adidas, Apple, Spotify,.. lo demás es idealización ficcional.
El superbowl mostró que la hegemonía cultural estadounidense está en crisis: la rabieta Trumpiana es la defensa del americanismo racial del nacionalismo blanco frente a la reivindicación identitaria multicultural de lo latino-popular de Bad Bunny. El choque de ambas discursividades muestra que ya no hay consenso en el American Way of Life, que fue la piedra angular de la hegemonía cultural estadounidense. Hilo.