Se le borró la sonrisa a la cachetona del bienestar cuando le dijeron “narcosenadora”.
Los narcomorenistas como Citlalli Hernández andan de ridículo en ridículo. Ya ni coraje dan, dan lástima.
Qué bonitas son las salas VIP en el aeropuerto. Son de mis lugares favoritos previo a un viaje. Hay buen internet si necesitas seguir trabajando.
También le gusta a Noroña.