La historia concluye felizmente con mi correo de respuesta al servicio técnico, que adjunto en su totalidad aquí abajo.
Muchas gracias por vuestra atención y, si me veis por la calle con una bolsa de basura cubriendo mi rostro, espero que lo comprendáis.
Desde 1813 hasta hoy, y por disposición del por entonces coronel San Martín, cada vez que se pasa lista a la tropa en el cuartel de los Granaderos a Caballo se lo nombra a Juan Bautista Cabral. Inmediatamente el sargento más antiguo sale de formación y grita:
¡Presente!
Murió en el campo del honor, pero vive en nuestros corazones.
¡Viva la Patria, granaderos!
En su carta a la Asamblea del Año XIII, San Martín escribe: "No puedo prescindir de recomendar particularmente a la familia del granadero Juan Bautista Cabral, natural de Corrientes, que atravesado el cuerpo por dos heridas no se le oyeron otros ayes que los de viva la Patria, muero contento por haber batido a los enemigos".
Ya en Buenos Aires, San Martín manda a colocar en el exterior del cuartel un tablero oval con la siguiente inscripción: "Al soldado Juan Bautista Cabral, muerto en la acción de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813». Todos los que entran o salen del cuartel lo saludan, desde el coronel hasta el último recluta.