No hay plata para la obra pública ni para la educación pública ni para la salud pública. No hay plata para las personas con discapacidad, ni para quienes trabajaron siempre y aspiran a una vejez digna. No hay plata para la ciencia ni para el arte.
A esto lo llaman libertad.
Es la quinta masacre intrafamiliar en lo que va del año y todas tienen una causa en común: la falta de atención de la salud mental por cuestiones económicas o desatención del Estado. Esta Argentina es una película de terror.
Nunca ví algo más bajo que esto: en uno de los días más frío del año, tirándole el café la leche y el agua caliente a una persona que se gana la vida así, y que gracias a esa persona, muchas otras pueden tener acceso a tomar algo caliente.
Son lo peor.
Que ambiente HORRIBLE que hay en todos lados. La gente vive harta, malhumorada, violenta. Estás de buen humor y el aire que se respira te baja de un hondazo. Hace unos poquitos años no se sentía así. Ni idea, capaz le estoy errando a la percepción.
Todo es una remake, todo es una referencia.
Las ideas están en crisis y la nostalgia es lo único que vende, porque sirve de refugio y remite a un momento que recordamos como mejor frente a la incertidumbre y el desconcierto cruel del hoy.