@DIFUNDELOYA@Dinorahfiguera@Dinorahfiguera se parece a Tibisay Lucena, y hasta empezó a comportarse como ella; se esta convirtiendo en “agua de colonia y peo”, creo la mandaron a dilatar este peo para que creamos que hace algo bueno pero que parece malo
🟥 PROHIBIDO OLVIDAR
La muerte de Lisbeth Ramírez permanece como uno de los episodios más crueles, vilmente inhumanos y desgarradores en la historia reciente de Venezuela. Su vida fue arrebatada durante el operativo en el que también cayó Óscar Pérez, el valiente que se enfrentó al régimen y expuso ante el mundo su firme decisión de no rendirse. Lisbeth se encontraba dentro de la misma vivienda cercada aquel día, atrapada en medio de un ataque desproporcionado, sin posibilidad de defensa ni rendición.
La manera en que Lisbeth fue asesinada estremeció a toda la nación. Un disparo en la cabeza acabó con su vida sin juicio, sin respeto por su dignidad y sin el más mínimo gesto de humanidad. Su muerte ocurrió en un contexto de violencia extrema, ejecutada con un nivel de brutalidad que mostró el desprecio absoluto por la vida de quienes se encontraban en el interior de la vivienda. Su nombre quedó marcado como símbolo del dolor de un país golpeado por la represión.
La crueldad no terminó ahí. En plena madrugada, bajo estricta vigilancia, Lisbeth fue enterrada apresuradamente en San Cristóbal, estado Táchira, sin que su familia pudiera despedirse de ella en paz. El entierro forzado, controlado y silencioso se convirtió en otro acto vil e inhumano, un intento de borrar su memoria y ocultar la verdad. Su familia vivió el dolor bajo presión, rodeada por un ambiente intimidatorio que les negó incluso el derecho mínimo a llorar a su ser querido.
El caso generó indignación dentro y fuera del país. Organizaciones, activistas y ciudadanos denunciaron la gravedad de lo ocurrido y señalaron la crueldad del trato recibido antes y después de su muerte. Lisbeth no representaba amenaza alguna. No era un objetivo militar. Era una mujer inocente cuya vida fue apagada injustamente, y cuyo cuerpo fue tratado con la misma frialdad con la que fue arrebatado.
Hoy, su nombre se mantiene como un llamado a la memoria y a la resistencia. Recordarla es un acto de dignidad ante un sistema que ha tratado de silenciar la verdad mediante el miedo. Es defender la justicia para quienes no pueden hablar y evitar que la barbarie sea normalizada o olvidada.
Prohibido olvidar.
Cayetana Álvarez de Toledo, Miembro del Congreso de los Diputados de España, alzó su voz desde Oslo para recordar que hoy Jesús Armas cumple un año detenido por la dictadura de Nicolás Maduro.
En su mensaje, Álvarez de Toledo advirtió al régimen que sus días están contados, afirmando que la fuerza de esperanza y libertad que se siente en Oslo también llegará a Venezuela.
Envió un mensaje de apoyo a Jesús y a todos los presos políticos venezolanos, subrayando que no están solos, y que el movimiento que se vio en Oslo es un movimiento moral y democrático que entiende una verdad fundamental: no hay paz sin libertad.
Reafirmó que la lucha continuará con coraje, fortaleza y dignidad hasta lograr la liberación de cada preso político.
Fuerza, fe y esperanza. La libertad llegará a Venezuela.
#LiberenAJesúsArmas
El premio #NobelDeLaPaz venezolano es la derrota moral de la izquierda latinoamericana !!!!!
Ninguna dictadura ni sus secuaces podrán vencer jamás a la dignidad humana.
Que viva VENEZUELA LIBRE
QUE viva @MariaCorinaYA
Y que viva LA LIBERTAD CARAJO.