🔴Dos hombres fueron asesinados durante la madrugada en un hotel de Mazatlán, Sinaloa.
Autoridades confirmaron que una de las víctimas era un agente activo de la Guardia Nacional.
HOMENAJE A TECLADISTA DE @CamiloVIImx
Seguidores de la banda honran la memoria de Jonathan Meléndez, Ana Paula, Sofía, Aleyda y Nala.
Con veladoras, globos, memorabilia y fotografías despiden al músico en el ángel de la independencia en #CDMX
Ante el cobarde asesinato de mi amigo Honas Meléndez, de su esposa embarazada, de su hija de tres años y de una joven de 21 años, quizá lo más cómodo sea decir: “fue un psicópata”.
Encerrar el horror dentro de una sola mente nos permite colocarnos a salvo, del lado de los normales. En el crimen también murió el perrijo de la familia y sobrevivió un niño de seis años, quien hoy despertó huérfano y tendrá por siempre el horror de haber presenciado cómo su familia fue ultimada.
El responsable es responsable por entero. Nada de lo que una sociedad tolere disminuye su culpa ni convierte el asesinato en inevitable.
Pero una persona no llega de un día para otro a mirar a una mujer embarazada, a una niña, a un hombre y a un animal como si fueran cosas que podían eliminarse por dinero o venganza.
Para llegar hasta ahí tuvo que desaparecer algo mucho antes: el reconocimiento de que la vida del otro es tan válida como la propia.
La inhumanización no sucedió anoche; lleva años formándose, alentada por una cultura inhumana en la que conviven nuestros hijos hoy.
El horror no comienza con un arma. Comienza cuando la crueldad se confunde con el carácter, cuando humillar da prestigio, cuando dominar parece poder, cuando el dolor ajeno se vuelve entretenimiento en redes sociales, y construimos canales de amarillismo que rápidamente se vuelven los más vistos, y la impunidad en la que vivimos enseña que destruir a otro no tiene consecuencias y que el gobierno está aliado con los malos.
Vemos el precipicio. Pero no vemos lo que nos condujo hasta el borde.
Nos conviene llamar “monstruo” a quien mata porque los monstruos parecen venir de otro mundo. Pero los asesinos nacen, crecen y aprenden entre nosotros. Una sociedad no aprieta el gatillo, pero puede ir quitándole peso moral a la vida ajena hasta que alguien llega a sentir que tiene derecho a quitarla.
Por eso, este crimen no solo exige un castigo. Exige un espejo.
Que haya justicia para Honas, para su familia y para todas las víctimas. Pero que el culpable no se convierta en nuestra coartada para hacernos sentir inocentes.
Solo pienso en el terror de morir presenciando cómo ultiman a tu esposa embarazada y a tu hija, y en la angustia de que no encuentren a tu hijo. Nadie merece morir así.
Eso me hiela el corazón solo de pensarlo. Porque si esto le pasó a Honas, en este país, nos puede pasar a cualquiera que viva aquí.
La pregunta no es únicamente quién pudo hacer algo así.
La pregunta verdaderamente incómoda es:
¿Qué formas de violencia e inhumanización estamos normalizando hoy sólo porque todavía no producen cadáveres?
Lloro la terrible tragedia no solo la de Honas, sino también la de su familia, de sus padres, de sus hermanos de CVII, de sus amigos, de sus fans. Y de todos los que alguna vez conocimos el buen corazón que él tenía.
Y, como muchos, también me pregunto:
¿Cómo permite Dios este tipo de atrocidades?
Pero la pregunta que más me indigna es: ¿cómo permite México que esto pase?
Sí… a Jonathan Samuel Meléndez y a su familia no los mató la delincuencia organizada, ni fueron víctimas de un asalto como tal.
Fue alguien cercano. Alguien a quien consideraba “amigo”.
Pero eso no cambia el problema de fondo: ¿saben por qué alguien se atreve a cometer un acto de semejante brutalidad?
Porque los delincuentes apuestan a la incapacidad del Estado y, sobre todo, a la impunidad. A que no los encuentren, a que no los detengan o a que el sistema falle.
Y, tristemente, tienen demasiadas razones para apostar por ello.
El tecladista de Camilo Séptimo y su familia seguirían vivos si las autoridades mexicanas hubiesen detenido a tiempo al asesino cuando otras víctimas lo denunciaron previamente por fraude pero las autoridades no movieron un dedo. Dejaron las denuncias archivadas.
Jonathan Meléndez, the 38-year-old keyboardist of the well-known indie rock band Camilo Séptimo, was among those found dead in an apartment in an upscale neighborhood near Mexico City, the State of Mexico Attorney General's Office said. His wife, Ana Paula, 35, was four months pregnant. https://t.co/NduSII1HTW
Lo de Jonathan Meléndez te deja otro hueco en el estómago. Da igual si eres famoso o no, si tienes dinero o no, si vives en zonas residenciales o no, en este puto país tu vida y la de tus seres queridos la pueden arrebatar en el momento y lugar que sean. Hasta la madre de esto.
El consuelo que les queda a muchos es que una persona “andaba en malos pasos”, ya con eso se sienten tranquilos, no les asusta que en nuestra sociedad haya gente que asesina niños, familias completas a sangre fría por lo que sea.
A final de cuentas si sale Aldo nos vale vrg y si no también, solo quieren hacer pura mmd
A estas alturas del programa ya nada tiene impacto, ni una salida de Karina ni de Aldo, la temporada está tan salada que ya no va a funcionar nada de lo que hagan.
YANET YA GANÓ
#TeamYanet