El amor después de los 25 es distinto.
Ya no buscas emociones intensas ni juegos; buscas estabilidad, amabilidad y metas en común. Las mariposas pasan a segundo plano, y lo que realmente importa es la paz, la seguridad emocional y alguien cuyo futuro encaje con el tuyo.
Poco se habla de la crisis de los 28 cuando te empezas a preguntar si queres ser madre y te das cuenta que tenes pocos años para la mision imposible de buscar un varón que te ame y que no sea tan pelotudo