La tristeza tan profunda que siento al pensar que mi papá no le enseñará a jugar ajedrez a mi bebé como a todos sus hijos y nietos, que no bailarán juntos sus canciones favoritas y que no comerá el mejor ají de maní del mundo o su dulce de leche
Los resultados me tienen triste, pero más triste me hace estar el pensar en todas las personas que salieron desde lugares muy lejanos a votar con la esperanza de no quedar en el olvido por parte del gobierno de nuevo.