Over 50% of adults read 0 books a year.
Reading for pleasure has fallen from 28% to 16%.
Americans are more likely to gamble than to read a book.
This is not good...
La mayoría de nuestros pecados, nadie los ve,
pero eso no significa que nadie estuvo presente.
Dios está presente, Dios los mira.
Pero Dios no nos mira para destruirnos,
nos mira para llamarnos de regreso.
“El que encubre sus pecados no prosperará;
mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
Proverbios 28:13.
Solo un "pequeño" recordatorio de un GRAN principio. Para que nunca se le olvide a quien fue destrozado emocionalmente que la cosecha para quien lo hizo viene... aunque tarde un poco en llegar, aunque parezca que todo le va bien...llegará. (Y esto no es desear el mal, es saber que hay leyes divinas que se cumplen)
Esto no es un juicio de valor sobre quien decide irse, porque irse de una relación abusiva puede ser la decisión más sabia y valiente que se pueda tomar.
Esto es para quien decide quedarse y no sabe si está eligiendo bien o simplemente tiene miedo de soltar.
No es lo mismo perdonar y aguantar que perdonar y reconstruir.
La primera te destruye por dentro sin que nadie lo note.
Quedarte porque ya invertiste mucho tiempo, porque los hijos, porque qué dirán, no construyen nada.
Solo retrasa el dolor que inevitablemente llegará.
La única razón válida para quedarte es esta: AMBOS quieren genuinamente sanar, buscan ayuda, y están dispuestos a hacer el trabajo — aunque sea largo, aunque duela, aunque al principio no se vea progreso.
Una relación rota puede sanar.
Pero solo SI LOS DOS DECIDEN construir, no solo coexistir.
Si vas a quedarte después de una infidelidad, que sea por las razones correctas.
En consulta, una de las preguntas que más escucho es:
"¿Cómo sé si todavía me quiere?"
Y mi respuesta siempre es la misma: no lo midas por lo que dice.
Mídelo por cómo te trata cuando te falla.
El amor verdadero tiene una característica: le duele hacerte daño.
No pedirle ser perfecto, es que cuando se equivoca, lo siente. Lo nota. Lo busca reparar.
La indiferencia al dolor del otro es el síntoma más claro de una desconexión que ya ocurrió por dentro. Si herirte ya no le duele, ya no te está amando — te está usando.
"El amor no se comporta con rudeza, no busca lo suyo propio, no se irrita, no guarda rencor." 1 Corintios 13:5
Reconocidos por la verdad 2026
🔘 La importancia de la educación teológica en el mundo hispanohablante.
Este 28&29 de agosto.
En Southern Seminary en Louisville, Kentucky.
🔥Regístrate hasta el 1 de Agosto de 2026🔥
#sbtshispanosrv2026
Orar no es suficiente cuando ya sabes lo que Dios te pidió hacer.
Hay personas que llevan meses orando por lo mismo. No porque Dios no haya respondido. Sino porque ya les respondió, y la respuesta exige un cambio que aún no están dispuestos a hacer.
Llamemos las cosas por su nombre.
La oración sin obediencia no es espiritualidad.
Es una conversación que no llega a ningún lado.🙃
Empieza hoy obedeciendo lo que ya sabes que tienes que hacer y verás como tu oración cambia.
La oración no es un ejercicio para devengar beneficios. Es un ejercicio de intimidad con Dios. Es un ejercicio de sumisión a Su voluntad. Tu presentas tus necesidades a Dios y al final termina diciendo que se haga tu voluntad y no la mía… como Jesús.
"I do not wish the ordinary reader to read no modern books. But if he must read only the new or only the old, I would advise him to read the old...A new book is still on its trial."
–C.S. Lewis
Sé que hoy alguien necesita leer esto.
Estoy seguro que alguien está en esta encrucijada y necesita consejo.
Y también sé por qué no lo ha pedido.
Porque pedir ayuda lo sientes como traicionar a tu pareja.
Porque no quieres que nadie los juzgue.
Porque has cargado tanto tiempo con esto solo(a),
que ya ni sabes cómo decirlo en voz alta.
Pero guardar silencio no es lealtad.
Es soledad disfrazada de fortaleza.
Es máscara religiosa viviendo de apariencia.
Busca a alguien de confianza. Un consejero. Un pastor. Un terapeuta. El dolor compartido no te hace débil — te hace humano(a).
¿Has intentado cargar esto solo(a)?
Si lo que otros dicen de ti, te afecta, entonces eres un prisionero del otro; eres manipulable por el otro y vives en una prisión teniendo tú la única llave para salir. Yo soy quien Dios dice que soy. No lo que otros opinan de mi; no lo que mis éxitos dicen que soy; no lo que dicen aquellos que me aplauden. Ni siquiera soy lo que mis faltas dicen que soy. Yo soy lo que Dios dice que soy y nada más. Él es la última corte de apelación y por tanto Él tiene la última palabra.
Solo quiero ser un Siervo para Su Gloria!
Salir de una relación tóxica es difícil.
Pero muchas personas se quedan solo con el alivio de haber salido y creen que eso los ha sanado.
Pero hay algo más difícil todavía — y más importante.
Entender por qué aguantaste.
Por qué permitiste tanto dolor.
Porque si no lo descubres, no cambia la historia.
Solo cambia el personaje.
La mayoría de personas que sufren o han sufrido relaciones tóxicas, cargan heridas de infancia que nunca sanaron: un amor que condicionaron, un caos que normalizaron, una inseguridad que nadie atendió.
Y esas heridas, sin trabajarlas, se convierten en el lente con el que eligen pareja, toleran lo que no deberían tolerar y confunden intensidad con amor.
Salir de una relación tóxica es el primer acto de valentía.
Sanar lo que te hizo vulnerable a ella es la obra completa.
Así que… si estás leyendo esto y en el pasado sufriste pero saliste de una relación tóxica, mi pregunta es…
¿Ya sanaste?