𝗦𝗶 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗵𝗮 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗹𝗮𝗽𝘀𝗼 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼́𝗺𝗶𝗰𝗼, 𝗳𝗶𝘀𝗰𝗮𝗹, 𝗺𝗼𝗻𝗲𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼 𝘆 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗩𝗲𝗻𝗲𝘇𝘂𝗲𝗹𝗮 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗯𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗲𝗿𝘁𝗲𝘇𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲́𝗻 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗶𝗲́𝗻.
Se cayeron las máscaras. Economistas que hace unos años pasaban por serios resultaron bates quebrados: socialistoides que solo defienden el statu quo.
Ayer leí a uno diciendo que devaluar e imprimir bolívares a mansalva era bueno, buenísimo, para Venezuela. Y cada día sale uno que supera al anterior. Todos recitan lo mismo. A ninguno se le ocurre que, cuando se acaba la vaca, la gente se reinventa y evoluciona.
¿Ninguno se leyó ese librito de autoayuda?. 🤔
Como dijo Buffett:
“Solo cuando baja la marea descubres quién estaba nadando desnudo.”
Mi lista de economistas serios se achicó. Quedan pocos pragmáticos.
𝗥𝗮𝘀𝘂𝘄𝗮𝗴𝗮𝗱𝗵𝗶 𝗚𝘆𝗶𝗿𝗼𝗻𝗴. 𝗘𝗹 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗼𝗻𝘁𝗮𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗷𝗼́ 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗲 𝟭𝟳𝟬 𝗮𝗻̃𝗼𝘀:
La naturaleza no odia. Tampoco perdona ni olvida. Sigue su curso con la misma indiferencia con la que deja estar un fuerte 170 años o un edificio de aduanas 12 años.
No le importa la especie que habite el desfiladero: hombre, ganado, hormigón o bandera. El río recuerda el valle mejor que cualquier plano. Construyeron encima de su memoria. Ella solo espera la siguiente temporada. Rasuwagadhi no era invencible. Era un acuerdo temporal con la montaña. Y los acuerdos con la montaña siempre vencen.
El fuerte de Rasuwagadhi, del lado nepalí, se levantó en 1855. Del lado chino, el puerto de Gyirong y su aduana nacieron en 1961-1962.
El edificio grande que todos vimos desaparecer en desgarrador video el día de ayer no es antiguo. Se construyó en el 2014.
Luego en 2015 hubo un terremoto que se llevó oficinas nepalíes y parte del puente, China reconstruyó y reforzó su lado; hacia 2017 el puerto quedó otra vez operativo y se elevó a cruce internacional. Un puente nuevo de amistad se abrió hacia 2019.
Durante más de una década el concreto pareció haber ganado. Camiones, contenedores, sellos, banderas. La montaña, en apariencia, “había dejado estar”. Ayer activó su memoria. 🥹
El antes y el después: 👇