Defensor de la Cruzcampo y de ESDLA. Opiniones personales. ~Los buenos solo necesitan tener suerte un día. Los malos necesitan tener suerte todos los días.~
Y como todo, habrá miles de casos y de excepciones. Pero mi experiencia, y la de la gente de mi círculo con la que suelo hablar en confianza ya sean hombres o mujeres, han tenido una experiencia muy similar en sus puestos de trabajo. Por algo será.
Esto sucede muchísimo. En mi curro, las únicas que crean mal rollo y tienen gestos feos o faltas de respeto hacia otros compañeros, aún siendo minoría, son las mujeres. Mi novia reconoce que le pasa exactamente lo mismo en su curro, siendo también minoría las mujeres allí.
Algún día haré una tesis sobre cómo, siendo mujer, el trato reiterado con mujeres en el mundo laboral me está convirtiendo en un ser absolutamente misógino.
De hecho siempre lo he dicho: cuando más agusto he estado en un trabajo, tanto en la empresa privada como en la publica, ha sido cuando únicamente habíamos hombres en el turno, porque todo era buen rollo y compañerismo.
Era introducir mujeres en el turno, y las cosas se torcían.
Os presento a Marcos Senna.
Fue el pivote de la Selección Española en el Mundial de 2006 y la Eurocopa de 2008. En esta última, España fue campeona y Senna fue elegido en el once ideal del torneo.
A diferencia de Lamine Yamal y Nico Williams, él no nació en España, sino en São Paulo y no llevaba ni cuatro años resiendo en suelo español cuando debutó con La Roja.
Y, sin embargo, nadie necesitó convertir cada partido de Marcos Senna en una campaña de integración cultural.
No hubo discursos impostados, vídeos aleccionadores ni generadores de opinión explicándonos constantemente lo importante que era aceptar como español a un futbolista español.
Porque el debate no tiene que ver con el color de piel. Tampoco con el origen de los padres de Lamine Yamal o Nico Williams. La cuestión es que una parte de los actuales creadores de opinión vive de fabricar conflictos donde no existen.
Necesitan encontrar racismo en cada esquina, dividir a la gente en bloques y presentar como una batalla social algo que para la mayoría de los aficionados es mucho más sencillo: once futbolistas defendiendo la misma camiseta.
Marcos Senna llegó desde Brasil, se nacionalizó, jugó con España y fue uno de los hombres más importantes del primer gran título de aquella generación. La gente lo celebró como celebró a Xavi, a Casillas o a Fernando Torres. Sin tutoriales morales y sin que nadie tuviera que recordarnos cada cinco minutos que también era español.
Hay opinadores tan acomplejados y tan enganchados al conflicto que prefieren fabricar una batalla racial antes que asumir una verdad mucho menos rentable: cuando juega España, a (casi) nadie le importa cuál es el origen de sus jugadores. Aunque, como en todo, tontos hay en todas partes.
Antes había un sector de la población que, ante un caso viral de maltrato animal, pedían públicamente que ahorcasen al autor en la plaza del pueblo.
Ahora ni los animalistas, ni las feministas, ni el colectivo LGTBI: todos miran a otro lado cuando el autor es un africano.
@BrunoRoalv@TheObjective_es Sin entrar en lo que ha hecho David Sánchez, lo que estoy criticando aquí es la reacción de Rufian. Las reacciones globales de esta panda, y el relato común que se inventarían si el condenado fuese del entorno de la derecha, sería aplaudir la condena fuese como fuese. Sin más.
Seguramente algo habrá hecho, como mostrar el pelo en público o decir que quería estudiar en la universidad o salir sola a la calle.
Así que no juzguen, es otra cultura y hay que respetarla.
Me cago en todos los que los defienden.