Cuando sabes qué es lo que tienes que ajustar en ti y eres consciente de qué es lo que te guía, es más sencillo avanzar con seguridad hacia tus objetivos.
Medir el tiempo con precisión es una de las tareas más importantes de la ciencia moderna.
Durante siglos, el segundo se definió a partir del movimiento de la Tierra alrededor del Sol, pero esa medida tenía una limitación: nuestro planeta no gira de forma perfectamente constante.
En esencia, cada segundo que vivimos no depende ya del giro de la Tierra, sino del ritmo constante e inmutable de un átomo. Es el resultado de haber llevado el concepto de tiempo desde la escala humana hasta la escala cuántica, donde la materia misma marca el compás del universo.