hay algo que para mí está claro: lo que los faroleros del @_elfaro_ no le perdonan al presidente @nayibbukele es haber terminado con los pandilleros terroristas.
Ese es el verdadero motivo de su odio contra el presidente y contra las decisiones que se tomaron para recuperar la seguridad de los salvadoreños.
Durante años, las pandillas tuvieron poder, dinero y control territorial. Y hoy, cuando ese poder se terminó, algunos no soportan que El Salvador haya cambiado.
Lo que pienso es que, en vez de querer preocupar más a los salvadoreños, tenemos que pedirle a Dios que ese estatus que tienen varios de nuestros hermanos salvadoreños ojalá se pueda extender.
Y si no es así, pues Dios sabrá por qué permite las cosas. Pero algo sí está claro: en El Salvador siempre serán bienvenidos, siempre serán recibidos con las puertas abiertas y con los brazos abiertos.
Dios mediante, ese estatus pueda mantenerse y seguir siendo una gran esperanza para nuestros hermanos salvadoreños. 🙏 🇸🇻
En las últimas horas, nuestras autoridades han capturado a pandilleros terroristas que habían logrado esconderse y camuflarse dentro de la sociedad salvadoreña, ocultando sus tatuajes: uno incluso los llevaba en el labio inferior y otro los tenía en la cabeza, ocultos por el cabello.
Esto demuestra algo: El Salvador ya no es el país peligroso de antes, pero eso no significa que todos los terroristas hayan desaparecido. Algunos lograron burlar a las autoridades, otros se escondieron en diferentes actividades y algunos incluso salieron del país y han intentado regresar.
Tu hermano dice que convivió con ellos; por lo tanto, son terroristas y pandilleros. Además, dijo que eran una necesidad para la sociedad salvadoreña. También saben dónde están los pandilleros que ustedes encubren y que han entrevistado. ¿Qué más pruebas de sus vínculos necesitan?
Si caminas como pato y comes como pato, eres pato.
Decían que era imposible. Que el Gobierno Salvadoreño no podía hacer nada. Pero nosotros sabíamos que nuestros aliados no nos dejarían solos.
No quisimos compartirlo antes porque podíamos entorpecer las conversaciones.
Pero después de todo, gracias a Dios, el TPS se logró.