Como titular del Poder Ejecutivo de Sinaloa, y como demócrata de firmes convicciones desde mis años de universitario, mantengo una política de diálogo abierto y permanente con los otros poderes del Estado, así como con las autoridades de los órganos públicos de educación.
Mi gobierno es humanista, y Sinaloa es eminentemente agrícola. Tenemos el compromiso de proteger la integridad y los derechos de las familias que vienen a trabajar en el campo sinaloense.