EL TOPO MAYOR, EL HÉROE QUE NACIÓ ENTRE LOS ESCOMBROS
Héctor Méndez, mejor conocido como “El Chino” o “El Topo Mayor”, no necesitó capa para convertirse en héroe. Su historia comenzó entre polvo, gritos y edificios colapsados durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.
Tenía 38 años cuando llegó a Tlatelolco buscando a su hermano. No tenía entrenamiento formal en protección civil, pero al ver la magnitud de la tragedia decidió quedarse. Con sus propias manos comenzó a remover escombros, a entrar donde otros no podían y a buscar vida en medio de la destrucción.
Ahí nació la Brigada Internacional de Rescate Topos Azteca. Los llamaron “topos” porque se arrastraban por túneles estrechos, oscuros e inestables bajo edificios colapsados, como si tuvieran la capacidad de abrirse paso donde parecía imposible.
Hoy, los Topos Azteca suman más de 40 años de servicio, han llevado ayuda a más de 22 países en cinco continentes, se les atribuye el rescate de más de mil personas y hay un dato que impresiona: en cuatro décadas, ningún topo ha fallecido durante sus labores de rescate.
Héctor “El Chino” Méndez demuestra que los superhéroes sí existen. Solo que algunos no vuelan: se arrastran entre escombros para devolverle la vida a quienes todavía esperan ser encontrados.
Uno de tantos héroes mexicanos!
Imaginen si saliéramos así en apoyo a las madres desaparecidas o exigiendo el fin de la narcopolítica o demandando las medicinas que aún escasean o manifestándonos contra la corrupción y la impunidad que aquejan a México. Seríamos otro país. Un país mejor. Más ciudadano y menos conformista.
Es neta que por una victoria mediocre de la selección de México de 1 gol nada más ( por un error del equipo contrario ademas) la gente arma todo este desmadre ??
Por tener tantas expectativas luego por eso se llevan grandes decepciones cuando la selección pierde.
@Tuitzilopochtli Exactamente! Ojalá así fueran de unidos y alborotadores para exigir seguridad servicios de salud bajar la crisis todo está carísimo y mira, ellos felices ...uta maaaa😤
Te puede gustar ver y jugar fútbol, y al mismo tiempo cuestionar a la FIFA. No son lo mismo
Puedes amar a tu país, a sus pueblos, defender los territorios, y también cuestionar a sus gobiernos. No son lo mismo
Puedes sentir alegría, y al mismo tiempo cuestionar las injusticias
He visto decenas de respuestas a propósito de las madres buscadoras. Algunas las acusan de buscar protagonismo. Otras sostienen que sus hijos “andaban en malos pasos”. Muchas más afirman que la responsabilidad es de ellas por no haberlos cuidado o educado mejor. Y no faltan quienes consideran que el Estado no tiene nada que explicar porque “no puede poner un policía en cada casa”.
Ante mensajes así, la primera reacción es pensar que se trata de una campaña organizada para desacreditar a quienes buscan a sus desaparecidos.
Y si fuera así, sería gravísimo.
Porque significaría utilizar recursos, estructuras o estrategias de comunicación para atacar a víctimas y deslegitimar una causa humanitaria.
Pero hay una posibilidad todavía más preocupante.
Que no sea una campaña.
Que sea auténtico.
Que realmente exista un sector de la sociedad que piensa así.
Porque entonces el problema ya no sería una operación de propaganda. Sería un cambio cultural.
Uno en el que hemos dejado de preguntarnos por qué desaparecen miles de personas y hemos empezado a preguntarnos qué hicieron para desaparecer.
Uno en el que la discusión ya no gira alrededor de la responsabilidad del Estado para prevenir, investigar y buscar, sino alrededor de si las víctimas eran lo suficientemente “buenas” para merecer empatía.
Uno en el que una madre que busca a su hijo debe defenderse primero de acusaciones sobre cómo lo crió antes de que alguien escuche su dolor.
Lo que aparece en muchos de esos comentarios no es una discusión sobre seguridad pública. Es la normalización de la culpabilización de las víctimas.
“Algo habrán hecho.”
“Se juntaron con quien no debían.”
“Las madres tienen la culpa.”
“Que se hagan responsables.”
Son frases que permiten a quien las pronuncia tomar distancia de la tragedia. Porque si la víctima fue responsable de lo que le ocurrió, entonces nosotros estamos a salvo. Entonces no podría pasarnos.
Es una ilusión de control.
Pero también es una renuncia a la solidaridad.
Y hay otro elemento que me parece especialmente doloroso: la carga de género.
Porque no se culpa al padre ausente. No se culpa al sistema educativo. No se culpa a las autoridades que no investigan. No se culpa a las redes criminales que desaparecen personas.
Se culpa a la madre.
A la mujer que, años después, sigue recorriendo fosas, caminos y morgues buscando a su hijo.
Como si además de cargar con la desaparición tuviera que cargar con la culpa.
Por eso, honestamente, no sé qué escenario sería peor.
Si estamos frente a una campaña organizada para deshumanizar a las madres buscadoras, es un hecho gravísimo que debe denunciarse.
Pero si no es una campaña y estos mensajes reflejan genuinamente lo que una parte de nuestra sociedad piensa, entonces el problema es aún más profundo.
Porque significaría que la indiferencia ya no viene de unos cuantos operadores políticos.
Significaría que se ha instalado en nuestra cultura.
Y una sociedad que empieza a discutir si las víctimas merecen compasión antes de exigir verdad y justicia corre el riesgo de acostumbrarse demasiado a la barbarie.
Eso es lo que realmente debería alarmarnos. No sólo las desapariciones. También la posibilidad de que dejemos de sentirlas como una tragedia colectiva. Porque cuando el dolor ajeno deja de importarnos, la crisis ya no es únicamente de seguridad. Es una crisis moral.
@Tuitzilopochtli Yo creo que el golpe que ella misma provocó de tener la CDMX de cabeza está en todos lados quizá disfrazó la situación pero el mundo sabe que en Mx corre la sangre 😭
Todos los goles que meta México (que sin duda me encantan) no pueden borrar la realidad que tenemos y con la que nos vamos a quedar acabando el mundial.
(Foto tomada en Av de las Palmas por una amiga mía)
Ayer gritaban "GOL!!!" cómo si ese instante fuera el más glorioso e importante de su insignificante existencia.
Pan y circo para las masas, para los ignorantes.
@icalmendros Felicidades!!! Gracias por compartirlo, en México necesitamos mucha información la deserción es todo un tema que sin duda va ligado a tu libro. Saludos!!!
Las exigencias de la CNTE no son imposibles.
Imposible debería ser que Slim acumule una fortuna de 130 mil millones de dólares.
Que Anaya tenga propiedades millonarias en México y en Estados Unidos.
Que Adán Augusto tenga una fortuna millonaria.
Que Alito Moreno sea dueño de medio Campeche, eso sí debería ser imposible.
¿”qué pena con las visitas”?
Qué pena con las y los trabajadores que usan diario un metro colapsado
Qué pena con las madres buscadoras que tienen que cabar con sus propias manos para encontrar a sus hijos.
Qué pena con las y los niños que llevan meses sin clases porque sus maestros están en paro
Qué pena con los agricultores y transportistas extorsionados por el crimen organizado
Que las visitas vean que México no son solo ajolotes pintados.