Mi imperio romano soy yo, luchando en silencio para no rendirme, recordándome cada día que puedo con esto, que he superado cosas antes y que, aunque ahora no lo parezca, todo va a estar bien.
Te prometo que llegará alguien que te elija sin dudas, que te cuide, te respete y te quiera bonito, no solo algunos días, sino todos los días. No te desesperes; hay cosas que solo necesitan tiempo para encontrar su momento.