Han conseguido su objetivo. Masas de nuevos trabajadores con menos capacidad de negociación que el ciudadano español nativo han sido incorporadas al mercados laboral. Los grandes capitales aplauden entusiasmados y utilizan a los grandes medios de comunicación como títeres.
Ayer hablando con hombres de 30 en Barcelona ven bien la invasión panchita y que les den ayudas para cuidar a sus hijos; no sólo no tienen hijos sino que aceptan mantener los de los extraños.
Pero eso sí, hay una línea roja que el gobierno debe solucionar, los expats.
Medio África vagando con bolsas del Mercadona, Latinoamérica embutida en el bus cambiando pañales, miles de perros cagando en la acera, fiestas del orgullo en pelotas, carteristas esperando en la boca del metro pero el problema son los 4 niños que nos quedan jugando a la pelota.