Jesús me hizo saber que todo lo terrenal dura poco. Y que todo lo que parece grande se esfuma como el humo, y no da libertad al alma, sino cansancio. Feliz el alma que entiende estas cosas y toca la tierra con un solo pie. Descanso cuando estoy unida a Ti, lo demás me cansa.
“Hija Mia,… Me deleitan las almas que recurren a Mi Misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable Misericordia”.
Jesús pasó haciendo el bien. Su trato estaba lleno de bondad y misericordia. La compasión guiaba sus pasos. A los enemigos les mostraba bondad, amabilidad, comprensión; a los necesitados, ayuda y consuelo. He hecho este propósito: reflejar estos rasgos de Jesús, aunque me cueste.
La imagen que le da la vuelta al mundo sucedió en Francia
Una imagen captada en Saumos, en el departamento de Gironda, Francia, muestra una escultura de Cristo que permaneció en pie tras el incendio forestal que afectó la zona y consumió miles de hectáreas de vegetación.
La fotografía ha sido compartida ampliamente en redes sociales como un símbolo de esperanza y resiliencia en medio de la devastación causada por las llamas.
De: Última hora Col
A pesar de la paz profunda de que goza mi alma, lucho continuamente y a veces libro una batalla feroz para seguir fielmente mi camino, es decir, el que el Señor Jesús quiere que siga. Y este camino es la fidelidad a la Voluntad de Dios en todo y siempre...
@AgustndeHipona2 El amor verdadero no conoce límites ni envidia: se expande como una fuente que, al compartirse, se multiplica.
La contemplación de esa Hermosura nos invita a desear que otros también participen de ella, porque su plenitud no se reduce, sino que se acrecienta en la comunión.
"Qué límite puede haber en el amor de aquella Hermosura, por la cual no sólo no envidio a los demás, sino deseo multiplicar a sus amadores.*
San Agustín. (Sol. I, XIII)
Querida familia:
Ahora quiero contarles quién es realmente México.
Y les aseguro algo: eso no lo puede borrar ninguna campaña de quienes, por envidia, resentimiento o mala fe, pretenden etiquetar a todo un pueblo por las acciones de unos cuantos.
México no se define por unos cuantos que no supieron comportarse. México se define por más de 130 millones de personas que todos los días trabajan, luchan, rezan, emprenden, sirven y salen adelante con dignidad.
México es mucho más que los errores de unos cuantos.
México es la sonrisa de quien te recibe aunque no te conozca.
Es la familia que siempre hace un lugar más en la mesa para un invitado.
Es el vecino que sale a ayudarte cuando más lo necesitas.
Es el pueblo que comparte lo que tiene sin esperar nada a cambio.
Somos una nación trabajadora, valiente y resiliente.
Un pueblo que, una y otra vez, ha sabido levantarse frente a la adversidad.
Somos creativos, emprendedores y solidarios.
Somos gente de fe, de esperanza y de corazón grande.
México le ha regalado al mundo una cultura extraordinaria, una gastronomía admirada en todos los continentes, artistas, científicos, deportistas, empresarios, campesinos y trabajadores que, con su talento y esfuerzo, honran el nombre de nuestra patria.
Pero nuestra mayor riqueza no está en nuestros paisajes, nuestras playas, nuestras montañas o nuestros monumentos.
Nuestra mayor riqueza está en nuestra gente.
En las madres y los padres que todos los días se sacrifican por sus hijos.
En los policías, soldados, médicos, enfermeras, maestros, bomberos y rescatistas que entregan su vida por los demás.
En los millones de mexicanos que se levantan antes del amanecer para trabajar honradamente y sacar adelante a sus familias.
En quienes rezan, sirven, ayudan al prójimo y construyen un mejor país desde el silencio.
Somos el pueblo que recibió el regalo más grande de nuestra historia: la aparición de la Virgen de Guadalupe, quien unió a un continente entero y sigue siendo el corazón espiritual de millones de mexicanos. Ella nos enseñó que todos somos hermanos y que la dignidad de cada persona vale infinitamente.
Eso es México.
Por eso, no permitamos que la violencia, la grosería o la falta de respeto definan nuestra identidad.
Que el mundo nos recuerde por nuestra hospitalidad, nuestra alegría, nuestro sentido de familia, nuestra generosidad y nuestra capacidad de hacer sentir en casa a quien pisa nuestra tierra.
A todos los que nos visitaron durante el Mundial: gracias por venir. Gracias por confiar en México. Esperamos que se lleven el recuerdo de un pueblo noble, fraterno y trabajador.
Y a mis hermanos mexicanos les hago una invitación: sigamos siendo los mejores embajadores de nuestra patria. Que cada palabra, cada gesto y cada acción reflejen la grandeza de nuestro pueblo.
Que Dios bendiga a México, a cada una de sus familias y a todos los pueblos del mundo.
¡Que viva nuestra gente!
¡Que viva México! 🇲🇽