La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas. Habita en ellas y las configura desde dentro según la «forma» de Jesucristo, es decir, mediante la caridad, el servicio y el reconocimiento filial de la paternidad de Dios. Así, la Iglesia descubre en las diversas culturas todo lo que hay en ellas de bueno, bello y verdadero, para encarnar y transmitir el mensaje del Evangelio. #AudienciaGeneral
¡Feliz Martes 27 de Octubre!
“El espíritu de Dios es espíritu de paz, y hasta en las faltas más graves nos concede experimentar un arrepentimiento tranquilo, humilde, confiado, que depende precisamente de su misericordia…”
"Qué concluirá en el día dominical, día octavo y día eterno. Allí descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí la esencia del fin sin fin."
San Agustín.
(CdeD. XXXII, V, 6)
Tú, mi Señor, Dios mío no puedes cambiar, eres siempre el mismo; los cielos y todo lo creado pueden cambiar, pero Tú, Señor, siempre el mismo, eres eterno. Ven como quieras y cuando quieras. Padre de la Misericordia infinita, yo, Tu niña, espero Tu Venida con vivo deseo.
Un remedio contra esas inquietudes tuyas: tener paciencia, rectitud de intención, y mirar las cosas con perspectiva sobrenatural.
San Josemaría Escrivá
A menudo veo a cierta persona en la que el Señor se complace por su gran amor a Dios, aunque no siempre siente este amor en su corazón y está casi siempre en el Huerto de los Olivos. Pero es siempre agradable a Dios y su gran paciencia vencerá toda adversidad.
Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría. #Uruguay #Argentina #Perú
¡Feliz Lunes 26 de Octubre!
“No pierdas el ánimo si te toca trabajar mucho y recoger poco… Si pensases cuánto le cuesta a Jesús una sola alma, no te lamentarías por ello.”
Esta vida es una muerte continua, dolorosa y tremenda. Pero, al mismo tiempo, es el núcleo de la vida verdadera y de una felicidad inconcebible. La fuerza del alma y del espíritu es capaz, por eso, de hacer grandes obras para Dios.
Mis queridos jóvenes amigos, hoy, coincidiendo con la apertura del plazo de inscripción para la #JornadaMundialdelaJuventud del próximo año, os invito cordialmente a todos y cada uno de vosotros a #Seúl. Esta es una invitación a emprender una peregrinación de fe, amistad y esperanza. El Señor os está esperando en este lugar de encuentro y de comunión. Él os llama a cada uno por vuestro nombre, y desea reavivar vuestra esperanza y daros la plenitud de la vida y la alegría. ¡Espero veros en Seúl! https://t.co/paeuEUyUD0
«El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar» (Gaudium et spes, 47). La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han dialogado, recientemente, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales. #AudienciaGeneral
Nada son para mí todas las potencias del mundo y de todo el infierno. Todo tiene que caer ante la potencia del nombre del Señor Jesucristo. Dejo todo en Tus Manos, oh Señor y Dios mío. Único guía de mi alma, dirígeme según Tus eternos designios.
Oh Jesús Misericordioso, Contigo enfrentaré con arrojo y audacia luchas y batallas. En Tu nombre cumpliré todo y superaré todo. Oh Dios mío, Bondad infinita, Te ruego que Tu Misericordia ilimitada me acompañe siempre y en todo.
Hay momentos en la vida en los que el alma solamente encuentra alivio en una profunda plegaria. Ojalá las almas puedan perseverar en la oración en esos momentos. Esto es muy importante.
Mientras hay lucha, lucha ascética, hay vida interior. Eso es lo que nos pide el Señor: la voluntad de querer amarle con obras, en las cosas pequeñas de cada día. Si has vencido en lo pequeño, vencerás en lo grande.
San Josemaría Escrivá