"Babe Ruth was not a drunk, by no chance. He drank and I guess at times he was drunk, but he was never, never was he, did he miss a game because of that or have a bad day because of it.
Never. Never. Never.
Any of these lame-brains that write and talk on the air about fat, drunk Babe Ruth, that’s silly and ridiculous.
Don’t tell me about Ruth;
I’ve seen what he did to people.
I’ve seen them, fans, driving miles in open wagons through the prairies of Oklahoma to see him in exhibition games as we headed north in the spring.
I’ve seen them:
Kids, men, women, worshippers all, hoping to get his name on a torn, dirty piece of paper, or hoping for a grunt of recognition when they said:
‘Hi ya, Babe.’
He never let them down;
Not once".
Roommate 'Schoolboy' Waite Hoyt.
In 1945, 'Schoolboy" Waite Hoyt famously disappeared from broadcasting Cincinnati Reds games for a few days, while on a terrible bender.
Hoyt was reported missing by his wife and it was later revealed that he had gone on a several-day drinking binge and had checked himself into a New York hospital for alcoholism.
His wife at the time, cited Hoyt’s disappearance to:
"A case of amnesia".
This prompted Hoyt’s old friend and teammate, Babe Ruth to send him a telegram:
"Read about your case of amnesia.
Must be a new brand."
Waite Hoyt was a longtime member of 'Alcoholics Anonymous', and during a 1978 "Old-Timers' Day Game", Hoyt wistfully said that he would have won 300 games if he had stopped drinking during his playing days.
After joining "AA", Waite Hoyt remained sober for more than 40 years.
Ruth and Hoyt.
@geekdegafas@LaOximoron Se acuerdan que en 1994 ESPN y ABC, junto con Joan Havelange propusieron 4 cuartos para los partidos? Pues resulta que nunca fue un no rotundo, solo que esperaran 32 años para que así sea.
One of the wildest stories you may read today ⬇️
A couple accidentally showed up to a game with tickets to the next night's game
So they bought 2 more tickets and ended up catching Willy Adames' home run ball
Then they came back the next night with their original tickets, sitting nearly in the exact same spot as the night before ...
Then Adames hit another home run and they caught it AGAIN 🤯
@Mandarinnee Lo que yo no entiendo es por que si son selfies hay fotos y por que usa un teléfono diferente para cada selfie. Habrá que contarle los dedos a @AdrianRubalcava
@SergioMayerb@PamCerdeira@Claudiashein Lealtad a la gente? Esa no, verdad? A la presidenta porque pues vivimos en tiempos de Lopez Portillo. Lo que no deje dinero ni poder, que se pudra.
LIVE: They are coming home.
Watch as the Artemis II crew returns to Earth, splashing down at around 8:07pm ET (0007 UTC April 11). https://t.co/n3vZE2rcFv
Scherer, el “Iluminado”
XV
Entre la noticia y la amistad, Julio Scherer (casi siempre) optó por la noticia, lo cual contribuyó al prestigio de @proceso y afianzó sus blasones. No obstante, se sintió conturbado por las críticas y puso el caso de la cobertura de la corrupción de Carlos Hank González, su amigo durante años, y la de su hijo Carlos Hank Rohn sobre quien hizo un reportaje del “atraco a la nación”, así le llamó, que fue el centro de apuestas “Agua Caliente”, enclavado en Tijuana. Manuel Bartlett Díaz (@ManuelBartlett), por cierto, le ayudó en el esfuerzo conversando con él y dándole notas informativas durante noviembre de 2006 (tan relevante fue la colaboración que los datos de Bartlett ocupan más de la mitad del ensayo).
Aturdido por los reproches que recibió, Scherer acudió a los amigos. Les platicó de un compadre, médico cirujano, que defendía a su hijo acusado de robo de autos, injustamente según su parecer. Esto sucedió, les dijo, a principios de los 80. Scherer pidió al procurador general, Sergio García Ramírez, que revisara el expediente y dos días después supo el veredicto: el muchacho era culpable. Scherer preguntó a Vicente Leñero y Enrique Maza qué harían ellos en el caso del galeno. “Como sea, la encubro, yo a mi hija la cubro”, respondió el primero con el asentimiento de Maza y la sentencia: “Si no hay compasión por la persona amada como ninguna otra, la vida se extingue”. De García Márquez escuchó: “La sangre es sagrada”. Finalmente, el director de Proceso añadió: “No tengo duda (…) actuaría como Vicente, Enrique, el Gabo” (y luego tecleó la frase abstrusa: “pero una cierta perplejidad me acompañaba, y los otros, qué, ¿que se las arreglen como puedan?”)
Scherer no mintió, tal fue su apego familiar. Por ejemplo, el secuestro de Julio, su hijo, le “humedeció el alma” y lo arrojó a pedir prestado a sus amigos, Francisco Rojas y Carlos Slim, entre otros, para reunir 300 mil pesos en horas so pena de una tragedia. Era 1998. En 2000, perdió la tranquilidad por “la persecución” de la que “Julito” era objeto por el delito de fraude, razón de más para abogar por él ante el presidente Vicente Fox con tal ahínco que lo volvió su enemigo. Como un padre, estuvo seguro de su inocencia o al menos supo que lo debía decir contra quien fuera. Más aún, el “encubrimiento” del que habló Leñero explicaría su silencio ante las andanzas palaciegas del vástago (porque es abismal el trecho que hay entre el desprecio del poder presumido por el periodista y el embrujo del mismo al que su hijo sucumbió). Para mí no hay duda: Scherer Ibarra (@JScherer_Ibarra) tiene el perfil político que su padre deploró. Lo relevante es que, entre la noticia y un hijo, prevaleció la sangre. Sólo habría que añadir que, muy probablemente, lo mismo sintió Carlos Hank González sobre su progenie al ver las páginas de Proceso como si fueran las manotadas feroces de un oso que se extendían sobre uno de sus hijos.
Escribo estas notas el martes 7 de abril de 2026, cuando se cumplen 100 años del natalicio de Julio Scherer García. La fecha no trasciende en los medios de comunicación y eso es sintomático, creo, de la uniformidad informativa que, aún con sus rasgos peculiares, remite a los años 60 y 70 que enfrentó el periodista. Hay un pacto de silencio de la prensa con el gobierno sustentado en amagos y subrepticios premios o simple embute canalizado en la publicidad. El carácter despótico de Echeverría podría resultar bisoño si lo cotejamos con la jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum (@Claudiashein). @Excelsior y Proceso, junto a varios periodistas, sí retomaron la efemérides aunque abundó encomios y lisonjas, lo cual lastima a Scherer y al periodismo (independientemente de que también daña al adulador).
En Proceso, Enrique Krauze (@EnriqueKrauze) evoca a Scherer como “un iluminado. Octavio Paz decía que Julio era un personaje ruso del siglo XIX. Yo no tengo la menor duda de eso. Es un personaje que tiene algo de (Nicolái) Berdiáyev (filósofo ruso de profundas convicciones religiosas y opuesto al autoritarismo), de (Alexandr) Herzen (revolucionario también opuesto al autoritarismo ruso) y en cierta medida de los poseídos. Pero no un poseído de un furor revolucionario, sino de un furor por señalar la verdad y revelar la corrupción, la putrefacción, la mentira, la opresión en el sistema”. Sin embargo, el historiador no precisa en que Berdiáyev luchó contra el zarismo y el comunismo soviético en tanto que Scherer fue simpatizante de la URSS y no fue solidario con los desterrados por el PCUS, entre ellos, Berdiáyev. Krauze tampoco recordó que Paz le dijo al periodista en 1977:
“Eres un ser apasionado y esto, a veces, te hace perder la objetividad y aun los estribos. Te salva tu pasión por la libertad”.
La pérdida de objetividad, sin duda, extravía el “furor por señalar la verdad”.
“Un iluminado”. Lo dijo Krauze. No sorprende. En épocas recientes creyó “Magnánimo” el primer grito de Independencia del presidente Andrés Manuel López Obrador (@lopezobrador_), comparó al ex gobernador Enrique Alfaro con Mariano Otero y bautizó a Ernesto Zedillo como “El hijo del 68”; incluso hace unos días igualó a los dos Julio, padre e hijo, por su tradición crítica del poder cuando, en realidad, la vida profesional de Scherer Ibarra ha transcurrido en la cúspide política. El aserto del historiador es una gota nostálgica del tiempo vivido, incluso es una licencia para transitar con su amigo en la calzada de los rebeldes irreductibles aunque, varias veces de las que me ocuparé después, objetó a Scherer por sus destempladas críticas a gobernantes y funcionarios del @PRI_Nacional y el @AccionNacional.
Pero, ante todo, el arrebató de Krauze alienta el culto a la personalidad: Julio Scherer tuvo numerosas virtudes, pero no fue un inalterable opositor del autoritarismo ni un “iluminado” como los que, en otros ámbitos, ha cuestionado lúcidamente el historiador en la humanidad de López Obrador (“El mesías tropical”).
La mención del ex presidente de México no es baladí. Él y Scherer fueron grandes amigos, compartieron admiración por Benito Juárez, Salvador Allende, los indígenas y el Subcomandante Marcos, y recrearon aspiraciones. En los primeros años 90 convivieron en familia (el lugar de los encuentros fue la casa de los Scherer Ibarra) para ver béisbol -otra pasión que les fue común- y trazar rutas para que el líder llegara a gobernar Tabasco o la Ciudad de México. Con el decurso de los años, el cariño creció y fructificó. Proceso, cuyo eslogan es “Periodismo sin concesiones”, lo protegió dirigiendo su arcabuz contra el PRI y el PAN y catapultando su actividad opositora -es memorable la portada del 13 de febrero de 1996 en la que López Obrador aparece descalabrado.
La alianza fructificó: de 2019 a 2023 las finanzas del semanario crecieron como nunca gracias a que el gobierno federal le entregó una fortuna del erario por publicidad. Recibió 34 millones de pesos a diferencia de los 11 millones que obtuvo durante la administración de Enrique Peña Nieto. Además, Scherer Ibarra tuvo el cargo más importante de su vida: fue consejero jurídico del titular del Ejecutivo. Incluso aunque, como dijera su padre de otros políticos, “estuviera envuelto en turbios manejos al amparo del poder”. En su libro “Ni venganza ni perdón”, Scherer Ibarra narra esto:
“Como se ha escrito, hubo una gran relación entre mi papá y el presidente López Obrador. Proceso fue un vehículo muy importante para que Andrés Manuel pudiera llegar a la Presidencia de la República. Fue, además, un instrumento que sirvió para darle acceso a todos aquellos hechos que iban en contra del beneficio de la población. Gran cantidad de esa información, obviamente, era promovida por grupos contrarios al Gobierno, y Proceso era el medio para desenmascararlos. Mi papá fue una fuente de información toda su vida y, gracias a eso, Proceso subsistía. El presidente nunca quiso que Proceso siguiera con una línea distinta a la suya. En alguna ocasión me confió que había dos medios que habían sido muy importantes para su movimiento; esos dos medios no iban a quebrar: uno era La Jornada y el otro, Proceso. Esos medios —me dijo— no irán a la quiebra”.
No irían a la quiebra, por supuesto. Incluso al contrario.
Julio Scherer García no vio convertido en presidente a López Obrador. Ni las alforjas llenas del proyecto que fundó en 1976. No testificó el enojo de su amigo “El Peje” por las críticas de Proceso que aumentaron con el paso del tiempo y reflejaron el creciente distanciamiento entre López Obrador y Scherer Ibarra. El gobierno federal interrumpió el flujo publicitario en 2024 y no le dio un solo peso a Proceso, lo boicoteó como lo habían hecho Echeverría y Calderón.
“La amistad tiene sus propios caminos”, sentenció persistentemente Julio Scherer García, con esa “suavidad imperativa” con la que describió Vigil a Octavio Sala, director de La República en “La Guerra de Galio”. La frase irrevocable salía como el disparo de la ballesta a la presa sorprendida en el salto que él consideró de interés público, sobre cualquier otra cosa, más aún si era de uno de los funcionarios que se creen eternos. Aunque, igual que “El hermano incómodo” de Carlos Salinas de Gortari, el periodista también tuvo a su hijo incómodo y varias complicidades amistosas.
⚠️ María Guadalupe Martínez es una mujer indígena otomí. Fue sentenciada a 50 años de prisión por delitos que su defensa afirma son parte de una venganza de su ex pareja.
Además, pasó por un proceso irregular en el que no contó con traductor que le dijera qué estaba pasando.
Para variar, @BBVA_Mex dejándonos sin acceso a nuestro dinero en quincena! Casualmente cada dia de pagos pasa esto... como que mucha casualidad, no? Esto es de @cnbvmx o de @CondusefMX?