Te quise tanto que cada vez que me siento un poquito feliz, vuelvo a extrañarte, porque en mi mente todavía aparece ese deseo de compartir con vos todo lo bueno que me pasa.
Porque aunque lo niegue; si tu me llamas en cinco años, doce meses, diecisiete días, nueve horas y cuarenta y un mimutos, jamás dudaría en contestarte.