Qué feliz me hacen los conciertos ptm, no me arrepiento de nada, hasta el día que me muera me verán siendo un puntito en un mar de gente saltando con una canción
Nos aterra soltar lo que conocemos, incluso cuando nos lastima. Nos aferramos a lo viejo porque es familiar, porque nos hace sentir en control. Pero la verdad es que el cambio llega, quieras o no. No pide permiso, no espera a que estés listo. Simplemente sucede. Y ahí tienes dos opciones: resistirte y romperte, aferrarte a lo que ya no es hasta que el peso se vuelva insoportable… o aprender a moverte con él. Adaptarte. Reconocer que dejar ir no es perder, sino abrir espacio para algo nuevo. Porque la vida no es estática, y quienes se quedan anclados al pasado terminan convirtiéndose en prisioneros de su propia historia.