Qué año tan cruel. Lloré más de lo que conté, le pedí a Dios respuestas que nunca llegaron y cargué dolores que nadie supo reconocer. Me rompieron el corazón, me hicieron dudar de mí misma y me sentí insuficiente incluso en los días en los que estaba dando todo lo que me quedaba.
No sirvo para el “contacto 0” porque me parece imposible alejarme de una persona que amo, soy más de terapia de choque, ver cosas que me lastiman hasta que me deje de importar.
Qué año para más mierda, este definitivamente fue el peor que no se vuelva a repetir nunca, ojalá pudiera suprimir todas mis memorias de lo que me pasó.
Todos hablan de alejarse de alguien, pero nadie habla del DUELO que implica tener que mantenerte firme en una decisión sabiendo que NO ES LO QUE QUIERES, pero sí lo que necesitas para tu bienestar y el de la otra persona.