Se creen un partidazo solo porque madrugan para ir a trabajar y pueden comprar cosas materiales. Pero no saben comunicarse, no saben canalizar sus emociones, no ofrecen paz y se niegan a sanar sus traumas ofreciendo silencios como castigo.
El horario de 9 a 5 es estresante. También lo es el desempleo. Estar soltero es estresante. También lo es tener pareja. Tener 50 clientes es estresante. También lo es no tener ninguno. La vida está llena de compensaciones. No idealices opciones que no conoces.
Me pregunto si las estrellas saben que a veces las miramos buscando respuestas. Que las usamos para hablarle a quienes ya no están, para guardar deseos que nos da miedo pronunciar. Cada noche están ahí, brillando como si supieran que necesitamos su constancia para no rendirnos.
Estoy totalmente convencida de que 2019 fue el último año normal que tuvimos. Desde entonces, parece que todo está roto. Todos están constantemente ansiosos, el tiempo pasa demasiado rápido y nada parece real. El mundo como lo conocíamos simplemente desapareció.
Me da risa cuando me dicen: “y qué hiciste este finde?” Como si hubiera hecho paracaidismo o algún deporte extremo. Tengo 30, fui al super, lavé ropa, ordené mi cuarto, me tome un café y avancé unos capítulos de mi serie.