Hoy fui a misa y el padre dijo algo que me encantó:
“Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios”.
Y creo que nunca debemos olvidar eso. No solo aplica para las personas, también para las parejas, amistades, trabajos, decisiones y todo aquello que llega a nuestra vida.
Lo que viene de Dios te suma, te da paz y te acerca a quien realmente quieres ser.