Self-made lad. Freethinker. Born in Uruguay, shaped in Israel & polished in the UK.Standing still is the same as moving backwards, because time is always movin´
@DefensorSp Ta bueno que en la cuenta oficial se publique esto, pero mejor aun sería que alguien del cuerpo técnico o plantel salga a dar la cara, no? Asumo que estarán concentrados para hablar en la cancha el finde... Veremos.
Israel es un país de más de diez millones de habitantes, no es Netanyahu reencarnado diez millones de veces.
Allí viven judíos, más de dos millones de árabes, cristianos y personas de otras religiones. Más de la mitad de los judíos del mundo no vive allí ni se le espera. Mezclar al gobierno israelí, a todos los israelíes y a todos los judíos del planeta hasta obtener una sola criatura culpable exige una avería intelectual de muy ambicioso calibre.
Puedes odiar a Netanyahu? Puedes. A mí me cae como un martillo neumático en una muela viva. Puedes odiar a Israel? También, faltaría más.
Puedes pensar que todos los habitantes de un país son malos? Tú mismo. Mi optimismo antropológico, quizá mi última lesión cerebral sin diagnosticar, sostiene que el hijo de puta continúa siendo la anomalía y que la inmensa mayoría de la gente es decente, aunque a veces termine atrapada en encrucijadas de mierda.
Lo divertido es contemplar a tantos librepensadores recitando el argumentario de Hamás con la puntualidad de un reloj suizo. El terreno occidental ya venía abonado con lo de la culpa colonial y todo eso, formación intelectual cada vez mas escasa y una visión del mundo para niños de parvulario, donde siempre hay un opresor absoluto y un desvalido sin responsabilidad ni mancha. Colocas a Israel en la casilla del monstruo, pulsas una tecla y ya está.
El librepensador que librepiensa recibe la ideología en paquete cerrado, aprieta cuatro tornillos y cree que la ha tallado él mismo en mármol.
La palabra genocidio forma parte del paquete. Se repite como una contraseña que permite ahorrarse los hechos, la cronología, el derecho y hasta el esfuerzo de pensar. Quien pregunta qué ocurrió exactamente, qué órdenes se dieron, qué objetivos se atacaron o si se cumplen los elementos jurídicos del genocidio queda inmediatamente clasificado como "monstruo sionista". Puede detestar a Netanyahu y deplorar la horrible guerra desencadenada por el último pogromo. Basta con pedir que una acusación de semejante gravedad se examine antes de convertirla en dogma. Marcar al discrepante y al que no compra todo el paquete, expulsarlo de la conversación y extender la sospecha hacia cualquiera que lo escuche es exactamente el trabajo que haría un buen propagandista de Hamás.
El punto es que ahora encuentra voluntarios occidentales que, convencidos de estar socorriendo al desvalido, acuden encantados a echarle una mano al verdugo.
La carta fundacional de Hamás de 1988 hablaba de una lucha contra los judíos, invocaba su muerte, y convertía la desaparición de Israel en una misión religiosa. En 2017 el departamento de marketing sustituyó "judíos" por "sionistas". Un lavado de cara con la misma cabeza dentro, what else?
El programa del odio se extiende en círculos. Primero Israel entero es culpable. Después lo es el que quiere que Israel exista como pais. Luego el judío que se niega a repudiar públicamente a Israel, bien porque se la suda el conflicto, bien porque no piensa darle un disgusto a su abuela, bien porque no acepta someterse al control de pureza ideológica del día. A continuación, queda señalado quien lo defiende. Finalmente, quien defiende a quien lo defiende. La mancha va creciendo hasta que cualquiera situado a menos de tres apretones de manos de un judío resulta sospechoso. A alguien le suena?
Y ahí tenemos a miles de occidentales con el cerebro a medio cocer haciendo gratis el reparto del veneno y felicitándose por su independencia de criterio. Se creen valientes por repetir exactamente las palabras y las asociaciones mentales que Hamás necesita que repitan.
Todos pensando por sí mismos con las mismas palabras y a la misma hora.
Sabemos que Hamás y sus aliados disponen de financiadores, medios, redes digitales y una inmensa maquinaria dedicada a moldear el relato. Todavía desconocemos la factura completa pero la conoceremos. Se abrirán archivos, aparecerán transferencias, nombres, organizaciones y adorables espontáneos que llevaban años cobrando por su espontaneidad.
Una operación cultural de esta magnitud no se paga con las monedas de una hucha.
Terminaremos sabiendo cuánto dinero se invirtió, por dónde circuló y cuántas conciencias occidentales resultaron sorprendentemente baratas.
Sí, sí, se sabrá.
Y se dirá.
La ironía más negra consiste en ver a feministas, homosexuales, ateos y revolucionarios de bar promocionando a una organización que convertiría muchas de sus libertades en delitos con pena de muerte. Veneran a combatientes que los encarcelarían y torturarían por lo que son, hacen o dicen. Los han moldeado quienes los despreciarían y lo mas cachondo es que todavía presumen del molde.
Tras la ultima gran persecucion, muchos colaboradores y propagandistas escaparon y otros conservaron durante años su respetabilidad.
Luego se abrieron los archivos y aparecieron los nombres. Volverá a suceder. Quienes hoy celebran, justifican o propagan el odio confían en que la multitud los esconda en el anonimato. Han olvidado que ahora la historia guarda capturas de pantalla y es muchisimo mas fácil de lo que fue para nuestros abuelos cuando buscaban a los responsables.
Los judíos tenemos muchas cosas, pero sobre todo tenemos memoria. Los siglos nos han obligado a perfeccionar la manera de detectar el peligro y defendernos. Se acabó poner la cara y encima pedir perdón por protestar. Ahora vemos venir la hostia, anotamos el remitente y la devolvemos con intereses. Esto es lo que hay.
Somos menos en número pero en memoria y capacidad de devolver, somos más.
Yom Kipur. Que cada cual revise sus pecados. Yo paso de culpas, prefiero guardar las copias de seguridad.
Gmar jatimá tová.
The fact that The Rolling Stones are still performing today is like a band formed in 1898 still playing when the Stones first came together in 1962.
The Rolling Stones played their first publicly advertised show at London’s Marquee Club on July 12, 1962. More than six decades later, the group remains active, giving them one of the longest careers in the history of popular music.
Mick Jagger and Keith Richards have been at the heart of the band since its earliest days. Their legendary songwriting partnership produced classics such as “(I Can’t Get No) Satisfaction,” “Paint It Black,” and “Gimme Shelter.” Ronnie Wood joined the group in 1975 and has now spent more than 50 years as a Rolling Stone.
The band’s longevity is even more striking when viewed in context. When the Stones began, John F. Kennedy was president, the Beatles had yet to release their first single, and cassette tapes and compact discs were not commercially available. They endured decades of changing musical trends—from psychedelia and disco to punk, grunge, hip-hop, and eventually the streaming era—without officially breaking up.
Drummer Charlie Watts died in 2021, ending one of rock music’s longest-running partnerships. Still, the remaining members continued recording and performing with drummer Steve Jordan. Their 2024 North American stadium tour attracted nearly one million fans, further demonstrating the band’s extraordinary staying power.
To put their longevity into perspective, a band with an equally long history in 1962 would have needed to start performing around 1898—a time before commercial radio broadcasting, airplanes, and recorded music albums existed.
@DefensorSp Bo es preciosa la pilcha de eso no hay duda.. pero creo que no ganamos un partido desde el estreno. Y si probamos con otra para cambiar la racha? Digo, a esta altura no escatimaria nada
In the 1930s, Goebbels warned of the “Verjudung” (“Judaization”) of German culture, law, media, and politics.
Today's Goebbels—the Hamas de facto UN spokesperson who is feted by Amnesty International, the global left, and major media—foments about “the Israelization” of society.
There was no ‘Golden Age.’
The popular story claims Jews thrived under Muslim rule, especially in Ottoman Turkey after fleeing the Spanish Inquisition.
It is a comforting myth.
It is also false.
Historian Martin Gilbert put it bluntly: when there was a lull in persecution, Jews called it “the golden age.”
It was not a golden age.
It was simply a period when they were persecuted less.
For 1,300 years Jews lived as dhimmis, second-class subjects under Islamic law.
They paid the jizya for the privilege of not being killed.
They wore distinctive clothing to mark them inferior.
They were forbidden to ride horses and were restricted to donkeys.
They were barred from building higher than Muslim houses, from raising their voices in prayer, and from giving evidence against a Muslim in court.
An Israeli scholar of Yemenite descent once compared the ‘Golden Age” myth to a battered wife who calls the relationship healthy on the days she is only hit once.
The brief periods of relative prosperity that Sephardic Jews sometimes recall usually coincided with European colonial rule. Under foreign domination, Jews escaped the full weight of dhimmi status. That window closed the moment the Europeans left. The backlash was swift and often deadly.
Muslim antisemitism did not begin with modern political Zionism.
It predates Herzl by more than a thousand years.
It is embedded in the legal and cultural structure that defined Jewish life under Islam from the 7th century onward.
The claim that tolerance was the historical norm, and that modern hostility is only a reaction to the Jewish state, is not real history.
It is propaganda that erases 13 centuries of documented second-class existence, mass violence, forced conversions, and expulsions.
US congressional investigators are examining whether China funded pro-Palestine protests in the UK and US through Code Pink, a "grassroots" activist group with alleged ties to tech tycoon Neville Roy Singham, who's under federal grand jury investigation for producing pro-Beijing propaganda.
The numbers so far: £250,000 to a UK firm linked to Code Pink, another $94,950 in 2024, millions more to the group in the US.
"We are aware that China is funding pro-Hamas and leftists in the UK and the US," a congressional source told the Telegraph.
Beijing doesn't need Western activists to support China. It needs them to weaken the societies China considers rivals - fund the organizations, amplify the most divisive causes, and let people believe they're doing grassroots resistance.
The protests happen in London and New York. Follow the money, and the interests they serve go a lot further than Gaza.
The Greek constitution states that Greek Orthodox is the prevailing religion of Greece. 90% of Greece is Greek Orthodox.
Israel is the only Jewish state and is roughly 75% Jewish.
People call Israel an ethnostate, as if it’s a bad thing, but don’t call Greece one. Or Japan. Or China. Or the UAE. Or Egypt. Or Saudi Arabia.
Just Israel.
They told us it was never antisemitism. They said it was about Israel's war, aggression, and innocent lives. So now Iran strikes seven Muslim Arab countries. Children die. Women bleed. Hospitals are targeted. And behold, the streets are silent. No tents on campuses. No roaring crowds. No Parliament in endless mourning. No theatrical recognition of a state. Not even the usual prophets of outrage.
And so we ask, with sorrow rather than surprise: was it ever truly about the dead?
Or have you become prisoners of the Muslim Brotherhood and the Islamic regime in Iran, their proxies whispering in the West?
If you are still there, blink twice.
We may yet come to rescue you.
Desde el 7-O no hago más que darle vueltas a lo que tienen que vivir los judíos en todas partes del mundo:
- Si te masacran, hay que comprender los motivos del que lo hizo.
- Si te defiendes, es la demostración de que te masacraron con razón.
- Si te vas a vivir a Israel, eres un repugnante sionista.
- Si te quedas en el país que vives, te tratan como si ese país no fuera el tuyo
- Y siempre, siempre, teniendo que ocultar que eres judío y teniendo que escuchar cómo se utiliza la palabra judío como insulto.
No me extraña que a los judíos se les haya llenado el gorro de pipas y hayan decidido que nadie les va a quitar el derecho a vivir en una tierra donde no les hagan sentirse extranjeros y donde no tengan que esconderse, ni soportar a todo tipo de cretinos.
Am Israel Jai.
La realidad de muchos Z españoles judíos desde el 7 de octubre de 2023...
Los Alfa tampoco se ven exentos de esta presión, en este caso más con preguntas identitarias incómodas.
The Jerusalem Post recoge el informe del Gobierno español: los delitos antisemitas en España subieron un 86% el año pasado, dentro del mayor número de incidentes de odio registrado. Es una cifra brutal y también una señal política. España presume de tolerancia, pero cuando el odio contra los judíos crece así, el Gobierno mira hacia otro lado o lo disfraza de conflicto lejano. No es lejano. Es aquí. En colegios, universidades, calles, redes y medios. Desde el 7 de octubre muchos europeos han decidido que acosar a judíos es una forma aceptable de opinar sobre Israel. No lo es. Es antisemitismo viejo con vocabulario nuevo. Y España tiene un problema especial porque parte de su clase política alimenta esa confusión todos los días: condena a Israel con una dureza que nunca usa contra Hamas, Irán, Cuba o Venezuela. Luego se sorprende de que la calle aprenda el mensaje. Defender a los judíos españoles no debería ser de derechas ni de izquierdas. Debería ser lo mínimo en una democracia decente.
Woody Allen sobre el antisemitismo hoy 1/2
Woody:
«Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello.
Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres.
Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta.
Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de conferencia.
Pero no. Estaban gritando algo sobre “intifada”. ¿Y saben qué me sorprendió más? La cantidad de energía que tiene esa gente. ¿De dónde la sacan? Yo después de subir dos tramos de escaleras ya empiezo a escribir mi testamento. Y ellos listos para una revolución sin haberse tomado ni un café decente.
Un tipo gritaba algo sobre “descolonización”. Dios mío. Cuando yo era joven, “colonización” significaba que la tía Frieda ocupaba nuestro sofá durante tres meses y se negaba a irse. Hoy de repente es una conspiración sionista.
En general, el antisemitismo moderno se ha vuelto demasiado intelectual. Antes simplemente nos odiaban. Sin rodeos. Hoy no.
Hoy alguien con bufanda, que parece que escribe poemas sobre su propia barba, te explica con ayuda de Heidegger y Nietzsche por qué la existencia de los judíos es una forma de agresión y una amenaza para la humanidad.
Y yo estaba allí pensando: antes al menos nos pegaban personas sin título universitario. Hoy los organizadores de pogromos tienen diploma de Columbia University.
Luego una chica a mi lado dijo: “Estamos contra el sionismo, no contra los judíos”. Eso es como si mi exmujer hubiera dicho: “No tengo nada contra ti. Solo estoy contra todo lo que dices, haces, sientes —y especialmente contra acostarme contigo”. El significado es el mismo.
Y entonces alguien gritó: “¡Los sionistas son nazis!”. En ese momento sentí que mi abuela se habría girado en su tumba tan rápido que podría haber abastecido de electricidad parte de Queens.
Mi abuela, por cierto, vivió a auténticos nazis. Se escondió en un sótano en Polonia con un hombre que tosía tan fuerte que los alemanes podrían haberlos encontrado solo por el sonido bronquial.
Y ahora un chico de una universidad de élite, cuyo mayor trauma en la vida es un café frío de Starbucks, me explica qué significa fascismo.
Realmente vivo en tiempos sorprendentes.
Hoy la gente habla como si se hubiera tragado accidentalmente una biblioteca universitaria. Nadie dice ya: “Perdón, soy un idiota”. No. Hoy se dice: “Estoy deconstruyendo el relato dominante”.
Escuchen, yo crecí entre judíos. Nosotros no deconstruimos relatos. Nosotros creamos relatos.
Llegué a casa y encendí la televisión —porque cuando uno tiene ansiedad, la televisión parece una idea excelente. Es como tratar el alcoholismo con un martini con hielo.
Allí Roger Waters volvía a explicar el mundo. Los músicos de rock siempre me dan miedo cuando envejecen y empiezan a hablar como paranoicos que ven conspiraciones al mirar un gato negro.
Luego apareció Kanye West. En mi infancia, los locos al menos parecían locos. Pelo despeinado, abrigo, palomas, conversaciones con cubos de basura. Este tipo simplemente se pone una máscara negra y dice que ama a Hitler. Y ahí entendí: la humanidad ha avanzado mucho —de “nunca más” a “discutamos los matices”.
¿Y los políticos? Los políticos dicen: “La situación es complicada”.
No.
Complicado es explicar a una madre judía por qué su hijo de cuarenta años aún no está casado.
“Judía de mierda”, a cara descubierta, en un vagón repleto.
Esto no es un incidente aislado: son las consecuencias directas del clima de odio y antisemitismo que la izquierda y el gobierno de @sanchezcastejon vienen alimentado desde hace años.
Por cierto, ni cotiza que ese despojo antisemita sea miembro de Bukaneros, una auténtica hez promotora de la violencia y el odio, a quienes @LaLiga, @RFEF y @UEFA deberían haber expulsado hace mucho tiempo de los estadios.
Falleció Miguelito Bakschi.
En Panamá, rodeado de sus afectos más cercanos, partió un tipazo.
Querido, respetado por propios y ajenos en el 🏀 uruguayo.
El abrazo gigante para Fanny, Martín, Seba, toda la familia y a todo @Hebraica_Macabi.
QEPD crack, se te va a extrañar mucho!
Are Chinese people in Britain chased down the street for what Beijing does to Uighurs? Are Russians here hunted for Ukraine? Are Afghans attacked over how women are treated back home? No. But Jews are singled out, blamed, and targeted for Israel. The hypocrisy isn’t even subtle.
It’s happened! The Jewish community has warned that the hate was growing intolerable and that they would not stop at burning ambulances. Now we are being stabbed in the street.
This has to change!
This change has come about because, since about 1967, the Arabs decided to change the narrative from Arabs vs Jews to Palestinians vs Israel. In one moment of descriptive strategy, Israel became the powerful oppressor, and the Arab minority became the oppressed. But essentially, the source of conflict remained the same. The Arabs don’t want a Jewish state in the Middle East, on land they view as theirs.