#CostaRica DEMASIADO BIEN !!!... pues vedrian a reforzar a nuestros Cuerpos Policiales en Zonas muy complicadas, peligrosas, vulnerables y con armamentos muy superiores a los que tiene nuesta Policia Nacional
Todo sea por el bien de nuestro pais y las futuras generaciones !!!
#PilarCisneros: “La #Fiscalía dice que llamó a mi casa y que mi esposo contestó y le dijo que yo estaba fuera del país. Eso es imposible, porque mi esposo estaba fuera del país conmigo”.
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NO ES POLARIZACIÓN: ES UNA CRISIS PROFUNDA DE CONFIANZA
El problema más grave que enfrenta Costa Rica no es la llamada “polarización”. Esa palabra se ha convertido en una explicación demasiado simple para una realidad más profunda: una parte del país todavía no acepta el cambio político expresado en las urnas y continúa librando una campaña aunque las elecciones ya terminaron.
Medios como CRHoy y La Nación , por mencionar solo dos, mantienen una línea editorial severamente confrontativa con el oficialismo. Es parte de la libertad de prensa. Pero también cabe preguntarse cuánto responde a diferencias legítimas y cuánto al derrumbe de relaciones económicas y políticas que durante décadas permitieron a empresas privadas recibir cuantiosos recursos del Estado.
Porque cuando se cierra el grifo del dinero público, quienes estaban acostumbrados a beber de él reaccionan.
Y ahí comienza el verdadero problema.
La pérdida de confianza alcanza también a instituciones emblemáticas como el Tribunal Supremo de Elecciones y el Poder Judicial, hoy sometidas a fuertes cuestionamientos ciudadanos. Investigaciones relacionadas con funcionarios vinculados al narcotráfico y al crimen organizado han encendido, además, alarmas que ningún país responsable debería ignorar.
También hemos presenciado una curiosa transformación política: sectores sindicales y partidos tradicionalmente identificados con la izquierda radical coinciden hoy con grupos económicos que históricamente habrían calificado como parte de la “oligarquía”.
Editoriales, manifestaciones, plantones y huelgas , incluso en instituciones sensibles como la CCSS, producen ruido, pero expresan más la frustración de sectores que sienten haber perdido influencia y privilegios que una verdadera alternativa política.
Por eso reducir todo a una simple “polarización” es falso y peligroso.
La democracia no corre peligro porque los ciudadanos cuestionen a sus instituciones. El verdadero peligro comienza cuando dejan de confiar en ellas.
Porque cuando una sociedad sospecha que quienes debían custodiar el Estado terminaron sirviéndose de él, el problema ya no es quién ganó o perdió una elección. El tema es mucho más complejo.
Cuando el Estado deja de ser una institución para convertirse en un botín, quienes pierden el privilegio no defienden la democracia: defienden el botín.
Y los costarricenses no vamos a permitir que los mismos de siempre nos transformen nuevamente en sus garbanzos.
Mucho cuidado, porque la paciencia tiene límites y la oposición está irrespetando, desde hace rato, nuestras fronteras.