1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
He visitado a mi antigua profesora de primaria y me ha regalado, en físico, la mejor foto de mi vida. Hasta ahora solo tenía una foto borrosa.
El día en el que me negué a ir de pingüino en carnaval junto a toda la clase porque “tenía un disfraz mejor en casa”.
Rusthall FC’s number 9 (an electrician by trade), spotted fixing the broken floodlights during their game yesterday.
Non league football at its finest. 👏
🇳🇿 Auckland City, amateurs playing against Bayern Munich today, are ranked as the 5074th club in the world according to Opta Rankings.
🇪🇸 Castilleja CF, playing in the 6th tier of Spanish football, are ranked just above them, so that is basically the level of Auckland City!