@GravesenFunado Como será de triste lo sucedido esta temporada que el único entrenador que hizo el milagro de que el Bayern no fuese campeón, casi un milagro, lo trituramos en apenas unos meses.
Estoy recibiendo mensajes de seguidores y clientes alertándome de que están utilizando mi imagen y suplantando mi identidad en Instagram y WhatsApp.
Quiero dejar claro que mis únicas redes oficiales son LinkedIn y Twitter, ambas con el perfil verificado.
No hagan caso a nadie que, en mi nombre, intente venderles cursos o invitarles a grupos de WhatsApp o Telegram.
Si detectan algún perfil o mensaje de este tipo, les agradecería que lo denuncien.
Gracias por su ayuda.
@Sanzot431@Bipartidismo_ Igual necesitamos que los impuestos no vayan a observatorios de diversa índole que solo sirven para su red clientelar, o en cientos de partidas en América Latina o el norte de África. O simplemente que no se lo gasten en nuestra cara en putas y farlopa.
@gerardserra Yo ni idea, pero se lo he enseñado a mi hijo de 8 años que juega y en un solo vistazo me ha dicho que está chupado, que enroque y lo tienes. ¿Puede estar equivocado?
Este jueves fue un día de muchas emociones para mí.
Mary.
La mujer que me cuidó cuando yo no sabía ni caminar.
La que me llevaba en brazos, la que me enseñó mis primeras rutinas, la que me recogía cuando me caía.
También la que eligió mi anillo de pedida.
Tiene 85 años.
Muchas operaciones.
Apenas podía andar.
Muletas, andador, dificultad para levantarse… y, a veces, cansancio en la mirada.
Mary siempre fue fuerte.
Y lo es.
Fuerte de verdad.
De las que sostienen a una familia entera.
O dos.
Verla perder movilidad en los últimos años ha sido duro.
Porque no es solo caminar.
Es perder autonomía, perder seguridad, perder parte de quién eres.
Hace dos días fui a verla con una de las nuevas innovaciones de mi empresa.
Solo para intentarlo.
Por ella.
Se lo puse.
Respiró hondo.
Y dio un paso.
Lento, inseguro.
Después otro.
Y otro.
Hasta que, de repente…
Mary caminaba sola.
Sin muletas.
Sin andador.
Sin miedo.
Y se echó a reír.
Esa risa suya.
La misma que escuchaba de pequeño cuando hacía alguna travesura.
Ahí me rompí.
No por el invento.
No por la tecnología.
Sino porque vi a Mary volver a ser Mary.
Vi a una persona recuperar algo que creía perdido.
Hoy Mary volvió a caminar. Y es solo el primer paso.
Y yo volví a recordar por qué hago lo que hago.